En el debate sobre la intención del gobierno de no exigir contraprestaciones a quienes reciben ayudas públicas del estado, hay algo que suele pasar desapercibido. Los defensores de esta visión, como suelen hacer los socialistas, visten su intención de ciencia exacta, y aseguran que la evidencia muestra que eso no cambia nada. Pero hay cosas que no se miden en números o con encuestas mensuales. Y es el mensaje que se da a la sociedad, de que se recibe algo a cambio de nada.