A nadie sorprende el nivel de delirio de una minoría de activistas feminazis, que se apropian de la genuina movilización popular del 8M. Pero que un puñado de estas delirantes haya empuñado las consigas del grupo Hamas, para atacar a Israel y a la comunidad judía local, es una vergüenza nacional. Hamas asesinó, violó y secuestró a cientos de mujeres israelíes. Hamas cree que las mujeres son seres humanos de segunda. ¿Y esta gente los elogia? ¿Se puede ser más ridículo?