Las vidas y la plata pública

La reacción de la “artista” Eli Almic, ante la polémica por su arenga antisemita en un festival fue “cómprense una vida”. Se trata de una apelación un tanto llamativa, en alguien que grita todo el tiempo consignas contra el capitalismo y las ideas que le permiten decir lo que quiera en público. Incluso zonceras como esa. Ahora bien, cada uno puede “comprarse” lo que quiera, el problema es cuando, como es su caso, la plataforma para decir disparates se paga con plata de todos.

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