Lo que está sucediendo en Argentina, con la debacle moral y jurídica del expresidente Fernández, debería dejar lecciones en Uruguay. En particular, porque Fernández y su entorno intentaron vestirse con el ropaje de la vanguardia moral del feminismo y otras causas muy en boga en la nueva izquierda del primer mundo. La realidad mostró que era todo mentira. Y como la gente no es boba, el péndulo viró, fomentado la aparición de un Milei. Es bueno desconfiar de los mesías.