La situación del fiscal de Corte subrogante, Juan Gómez, es cada día más perturbadora. No solo la Fiscalía parece un organismo totalmente disfuncional, dominado por rivalidades, filtraciones, y partidización descarada, ante su absoluta incapacidad de poner orden. Ahora se lanza a acusar a los abogados, por las continuas vulneraciones a la reserva de expedientes. Algo que suena ridículo para todo aquel que conoce mínimamente cómo funciona esa oficina estratégica.