El gobierno inauguró el lunes una obra fabulosa en el corazón de Casavalle, uno de los barrios más postergados de la capital. Allí, donde había una destacamento militar, habrá ahora un centro de servicios públicos, educativo y de recreación. Pero, sobre todo, se muestra la presencia del Estado, donde más se necesita. El hecho ha generado una ola de críticas absurdas de parte de quienes se creen dueños de la sensibilidad social. Algunas críticas, por estas fechas, suenan a elogios.