Gente sin techo y en falta

Se ha convertido en una costumbre extendida que gente de enigmáticos organismos internacionales, de dudosa representatividad, venga a Uruguay a decirnos cómo arreglar nuestros problemas. El último caso, una ONG que atiende problemáticas de gente sin hogar, y que no le gustó que se aplique la ley de faltas. Como todo en la vida, derechos se contrastan con obligaciones. La gente es libre de hacer con su vida lo que quiera, pero no perjudicar a los demás. La ley es clara.

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