La investigación oficial concluyó que no era fentanilo la droga incautada, hace unos días, y que tanto ruido político había generado en la oposición. Se trata de una droga que eventualmente llegará a nuestro país. Aunque los opiáceos, históricamente nunca han sido del gusto de los uruguayos. Pero lo que deja en evidencia este episodio es una cierta desesperación de algunos actores políticos por ver cucos y azuzar miedos. Algo con un efecto peor que cualquier droga.