La supuesta aparición de fentanilo en Uruguay, una droga sintética que ha generado serios problemas en Estados Unidos, ha motivado un circo político decadente. Una diputada suplente del FA, con tono de catequista canchero, ha pretendido dar una clase de drogas y sugerencias a consumidores, que solo pueden generar vergüenza ajena en quien entienda algo del asunto. El problema nunca son las drogas, sino la gente que las usa de forma abusiva para tapar otros temas.