El senador comunista Oscar Andrade dijo ayer que el problema del actual gobierno es que muchos militantes lo ven como “un hijo no querido”. El tema es que Andrade y su partido comunista juegan un juego tóxico, donde por un lado apoyaron a Orsi porque sabían que podía ganar las elecciones, pero en el fondo quieren una gestión tipo kirchnerista, que la mayoría del país no acepta. El gobierno no anda bien, pero si hiciera lo que quiere Andrade, sería mucho peor.