No es sorpresa para nadie que los datos oficiales informen de un crecimiento de los asesinatos. Alcanza leer las noticias cada día para comprobar esta realidad. El problema es cómo enfrentarla, y allí es donde el gobierno actual parece hacer agua. Hace falta dejar de lado los diagnósticos causalísticos, y las justificaciones sociológicas, y enfrentar al delito con decisión y sin complejos. Algo que se hace difícil con un gobierno que cree que el delincuente es una víctima.