Las recientes salidas públicas de la vicecanciller Csukasi, marcando un perfil propio y cuestionando algunas políticas del gobierno, es la consecuencia de un problema mayor. Y es que ante la mala imagen de la actual administración, ante la debilidad de sus referentes, los jugadores de segunda línea intentan marcar su perfil, y tratar de ganar para si, un protagonismo que no logra generar la conducción general. No es el primer caso, pero si no se marcan límites, no será el último.