Hay gente que tiene problemas para diferenciar la autoridad, del autoritarismo. Eso se ve claramente con el episodio en el liceo IAVA, donde un grupo muy minoritario de estudiantes, se ha apropiado de las instalaciones públicas, con la complicidad del director del centro. La respuesta de Secundaria ha sido la única posible, sancionar al jerarca que no hace su trabajo, y ordenar el desalojo del centro. El estado no obliga a ningún liceal a estudiar, pero sí a defender a los que quieren.