JORGE DA SILVEIRA
La nueva realización de la Copa Ricard no tuvo el respaldo que merece el sponsor, lo que es lamentable, merece un análisis y alguna reconsideración por las partes.
Hace mucho que decimos que no debe haber un receso tan largo, que se desaprovecha la mejor época del año para espectáculos al aire libre, que sería buena cosa volver a los torneos de verano de la década del 50 y 60 en la que venían equipos muy atractivos. Pero cuando se consigue gente que apoya la idea, no se le respalda como es debido.
En primer lugar, se debió traer un equipo con mayor poder de convocatoria que Vaduz para enfrentar a los grandes. En segundo lugar, no fue bien estructurado el fixture.
Se sorteó cuál de los dos grandes jugaría el 23. Ambos deseaban ganarlo para tener cinco días antes del clásico de hoy.
Lo que no debió ser fue ese plazo de dos días entre el partido del sábado y el clásico, ya que en esta etapa de la preparación no es conveniente y sí riesgoso jugar dos partidos y el segundo de gran exigencia en tan solo dos días. Por tanto, Nacional decidió poner a los suplentes el sábado, lo que quitó mucho público al partido además de la muy pobre labor del Vaduz ante Peñarol.
Lo que no se esperaba es que Peñarol no ponga a sus incorporaciones esta noche.
Para hacer un torneo así, se debe tener el compromiso de los clubes de poner a todas sus figuras, salvo casos de fuerza mayor. Y también se debe hacer un razonable fixture para que ello sea posible sin correr riesgos, así como traer equipos atractivos.