EDITORIAL

Vamos a vivir sin miedo

El FA le niega a la sociedad la posibilidad de vivir mejor, de vivir sin miedo. Pero no solo se la niega, hace campaña para que nada cambie, para que el pueblo no se defienda y todo se mantenga en barranca abajo.

El Frente Amplio va a perder las elecciones. Ha acumulado muchos méritos para eso. Pero sin lugar a dudas que el más grave es la miopía y la sordera ideológicas que le impide ver o escuchar lo que pasa en la sociedad con la inseguridad, el auge del delito y la ofensiva del narcotráfico.

Hay una situación de desesperación y bronca. Nadie entiende la soberbia del gobierno en mantener un equipo de terror al frente del Ministerio del Interior que día a día bate sus propios récords negativos en materia delictiva. Los padres tiemblan cuando por las noches salen sus hijos adolescentes y no duermen hasta que regresan; los comerciantes de cualquier ciudad o barrio deben armarse para cuidar su negocio y aun así -con peligro para sus vidas- los roban cuantas veces quieren; las casas están enrejadas, cerradas a cal y canto, reforzadas con costosas alarmas; el simple hecho de caminar por las calles -a cualquier hora del día- puede convertir en víctima al ciudadano.

Y este panorama es igual para todos: frenteamplistas, blancos, colorados, del Partido Independiente, Cabildo Abierto, Unidad Popular o de la Gente. La democracia del delito alcanza a todos y no discrimina por simpatías políticas, pero hay algunos que son masoquistas.

El problema es que el FA le niega a la sociedad -a toda la sociedad- la posibilidad de vivir mejor, de vivir sin miedo. Pero no solo se la niega, hace campaña para que nada cambie, para que el pueblo no se defienda y todo se mantenga en barranca abajo. Anuncia el ascenso de un notorio integrante del equipo Bonomi al cargo de Ministro (Gustavo Leal, su asesor y referente durante siete años) y arremete con enfermo entusiasmo para abortar los intentos de mayor seguridad en el país.

¿Por qué? ¿A qué le tiene temor? Simplemente se niega a aceptar su rotundo fracaso e insiste en la victimización del delincuente. Aunque nada hace para que aquellos que delinquen tengan una oportunidad de recuperación, porque las cárceles son lugares de muerte o simples instituciones de posgrado delictivo.

Vivir sin miedo, la propuesta de reforma constitucional del senador Larrañaga, apunta a cambiar algunos parámetros de la lucha contra el delito, en el entendido de que si seguimos haciendo lo mismo -como propone el FA- no podemos esperar resultados diferentes. ¿Y qué supone esa propuesta? Sus puntos fundamentales son:

-Autorizar los allanamientos nocturnos con orden del juez. Su prohibición está establecida en la Constitución desde el año 1830 (casi 200 años atrás) y obedece a motivaciones políticas (no delictivas) imperantes en otros tiempos. Como dijo el Fiscal de Corte, Jorge Díaz, “Uruguay es el único país en la región que no tiene allanamientos nocturnos”.

-Crear la Guardia Nacional: son 2.000 efectivos pertenecientes a las Fuerzas Armadas, que recibirán una formación intensiva previa para sus nuevos cometidos. No es una tarea nueva, efectivos de nuestro país han integrado e integran misiones de Paz de Naciones Unidas en Haití y el Congo, donde actúan y conviven con la sociedad: son muy queridos y respetados. En nuestro país son llamados en casos de emergencia climática y también para levantar la basura en Montevideo cuando Adeom se niega. Ahora, ese grupo tendrá como especial cometido la lucha contra el narcotráfico y crimen organizado. ¿Cuál es el motivo para no usarlos y sí emplear a policías que muchas veces tienen escasísimo entrenamiento profesional?

-Cumplimiento efectivo de las penas: en caso de delitos de violación, abuso sexual, homicidio agravado, secuestro, extorsión, copamiento, rapiña y narcotráfico no les serán aplicables los institutos de libertad anticipada ni ningún otro beneficio liberatorio.

-Reclusión permanente: para los casos de violación o abuso sexual sobre un menor con homicidio del mismo, y de homicidio muy especialmente agravado en caso de ser reincidente. La sentencia solo podrá ser revisada por la Suprema Corte de Justicia luego de 30 años de penitenciaría.

¿Qué es lo que le molesta al FA de todo esto? ¿Le preocupa que se luche contra el narcotráfico y su secuela de feudos y ajustes de cuenta? ¿Que funcione una Guardia Nacional para enfrentar a un flagelo mundial? ¿Que las sentencias judiciales se cumplan en su totalidad cuando los delitos son serios?

Por eso van a perder. A ellos no les importa nada la suerte del pueblo sino que les importa defender la “infalibilidad” de su ideología. Pero al pueblo le interesan sus hijos, sus nietos, su familia y el fruto de su trabajo y ven en la papeleta blanca con un SÍ grandote una herramienta para vivir mejor y sin miedo. Habrá reforma y habrá un nuevo Partido en el gobierno.

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