Verdades del balotaje

Estamos cerrando un año electoral clave que tuvo en el balotaje a la elección más importante de todas. Se subrayó sobre todo la gran diferencia de más de 93.000 votos con la que ganó la fórmula de Orsi-Cosse y hubo desazón en la Coalición Republicana (CR). Sin embargo, apenas se estudian un poco mejor los datos, el balance debe ser matizado.

La sumatoria de partidos de la CR en octubre recibió 1.162.050 y Delgado en el balotaje obtuvo 1.119.537: efectivamente, de una elección a otra, no todos los que votaron a la CR luego apoyaron a Delgado. Pero la merma de un mes al otro fue de 42.513 votos, es decir, mucho menos que los que perdió la candidatura de Lacalle Pou entre las dos vueltas de 2019 (casi 126.000 votos). Esto quiere decir que efectivamente existió una adhesión coalicionista mucho más potente en 2024 que en 2019, y que en ese sentido la derrota del balotaje no ocurrió por causa de que la CR se deshilachó para enfrentar la cita de noviembre pasado.

Del mismo modo, importa hacer notar otros dos datos relevantes. En primer lugar, Orsi no obtuvo su triunfo “dando vuelta” esos 42.000 votos y nada más: en efecto, si así hubiese sido, hubiera llegado a algo más de 1.114.000 votos en el balotaje, cifra que es menor a los algo más de 1.119.000 recibidos por Delgado. En segundo lugar, lo que obtuvo Orsi en el balotaje fue de tal magnitud, 1.212.883 votos, que superó en cifras absolutas incluso a lo recibido por la fórmula encabezada por Lacalle Pou en 2019, 1.189.313 votos.

Con estos tres datos sencillos hay una conclusión muy importante que se impone para arrojar mejor luz sobre la derrota del candidato de la CR en el balotaje de 2024: quienes inclinaron la balanza decididamente fueron los ciudadanos que, en la primera vuelta, no habían votado ni al Frente Amplio (FA) ni a los partidos de la CR. Muchas veces son desestimados en los análisis, pero al fin de cuentas se trata de un electorado muy numeroso.

En cifras redondas, fueron 66.000 para el partido del electo diputado Salle; 10.000 para la extrema izquierda de Asamblea Popular; 9.000 para radicales ecologistas; 85.000 en blanco o anulado; y 34.000 con alguna papeleta para plebiscitos y sin voto partidario. Para el balotaje, 105.000 votaron en blanco o anulado y hubo 7.000 personas menos que fueron a votar comparado con octubre, lo que significa que los votantes que no eran ni FA ni CR fueron la clave decisoria.

En concreto, el gran salto de votación de Orsi en el balotaje, que le aseguró su triunfo, no fue de una gran cantidad de votantes coalicionistas que defeccionaron y no apoyaron a Delgado en la segunda vuelta: estos existieron, sí, pero en el balance de trasvase total entre bloques de un lado para el otro no fueron los responsables de la victoria del candidato de izquierda. El sustento que hace a Orsi pasar de 1.071.826 en octubre a 1.212.883 votos luego, y ganar así el balotaje con mayor luz, provino de esa enorme masa de más de 100.000 votantes que no habían votado ni al FA ni a los partidos de la CR.

Siendo esa la verdad de los números del balotaje muchas veces disimulada, importa que los partidos de la CR presten atención a dos dimensiones más para el análisis a futuro. En primer lugar, es claro que la CR precisa seguir afianzándose, de manera de no dejar por el camino 42.000 votos entre una vuelta y otra como acaba de ocurrir. Si se estudia más en detalle, se verá incluso que el problema fue en el Interior y no en Montevideo y Canelones, ya que en zona metropolitana la CR de octubre traslada totalmente sus votos a Delgado en noviembre. Se precisa pues mayor espíritu coalicionista fuera de la zona metropolitana.

En segundo lugar, es claro que el FA supo canalizar mejor que la CR los votos antisistema o desencantados, que se reflejan en esos 100.000 votantes de partidos no FA y no CR de octubre. El genio estratégico de la izquierda fue utilizar la papeleta blanca como señuelo para el balotaje: a pesar de haber perdido el plebiscito, esa reforma de la seguridad social estuvo marcada por votos izquierdistas y de Salle, sobre todo, e incluso también algunos miles de votos en blanco. Orsi y Cosse prefirieron seducir a ese electorado con base en relativizar el triunfo holgado (62%) que rechazó esa consulta, para asegurarse así el triunfo del balotaje, antes que asentar una reforma previsional clave que acababa de ser respaldada por el pueblo.

El resultado del balotaje es pues mucho más sutil que la simple diferencia de 93.000 votos en favor de Orsi. La CR debe valorarlo con inteligencia.

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