Unidad en Canelones

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Canelones siempre ha sido políticamente muy importante. Antes, se decía que quien allí triunfaba tenía asegurada la victoria nacional.

Sin embargo, las reglas de juego de la Constitución de 1997 y la novedad de la Coalición Republicana (CR) imponen cambios fundamentales para la estrategia de la oposición canaria.

En primer lugar, está el desafío local para la CR. Es evidente que en un departamento en el que el Frente Amplio (FA) viene ganando elecciones a la intendencia desde 2005, el objetivo de lograr una alternancia política requiere de mucha disciplina y capacidad de acción. La circunstancia de 2025 puede ser propicia, ya que el intendente Orsi no podrá presentarse a renovar su cargo. Pero sin unidad de los partidos de la CR en Canelones, la victoria no será posible.

El ejemplo de Montevideo es útil en este sentido. El sistema de partidos es tal que implica que, sin comparecencia en un lema común de todos los que forman la CR, el triunfo de FA está asegurado. Empero, como queda claro en la capital del país, con ese requisito no basta: se precisa también que los votantes perciban que hay un camino posible para gobernar mejor y una oferta amplia de candidatos a intendente -tres en total- que sumen sus matices para lograr un triunfo coaligado.

¿Cómo se traduce concretamente esa estrategia en Canelones? Primero, los dirigentes de los partidos de la CR deben convencerse de que el triunfo es posible, y que por tanto los lugares de poder a ocupar en el departamento se multiplicarán si efectivamente se verifica una victoria conjunta. Hay que dejar de obsesionarse por el reparto de las migajas, y darse cuenta de que lo que está en juego en 2025 es, de verdad, el poder real en el departamento.

Segundo, la táctica electoral precisa ponerse de acuerdo en que habrá un lema que los unirá en la batalla departamental de mayo de 2025, y que ello no irá en desmedro de marcar diferencias en las internas y en las nacionales de octubre de 2024. Juntos, pero no entreverados; marcando matices legítimos entre diferentes partidos y sectores porque así debe ser, pero entendiendo que en la unión sustantiva última de todos los que conforman la CR está el verdadero cambio para Canelones.

Y tercero, se precisa una madurez colectiva que perciba claramente que el monte del conjunto es más grande que los pequeños árboles de cada uno.

En concreto: la fórmula de tres candidatos a intendente en lema común deberá asegurar una expresión electoral a cada gran partido de la CR, más allá de rencillas y diferencias internas. Sin esa variedad de oferta electoral, no hay chance de victoria.

En segundo lugar, está el desafío nacional para la CR. Si ella logra mejorar su resultado electoral en Canelones con respecto a 2019, entonces el FA estará enteramente arrinconado en sus posibilidades de triunfo para 2024. En efecto, cualquiera que analice la votación por zonas geográficas del país se dará cuenta de que una campaña de la CR bien conducida en la zona metropolitana es letal para los intereses de la izquierda: así lo han entendido los partidos de la CR en Montevideo, y por eso siguen coordinando sus estrategias opositoras y se plantean de concurrir unidos a las elecciones de 2025.

Canelones es pues clave. Como tiene sus enormes particularidades regionales, es sabido que se precisa zurcir con paciencia la unidad en la diversidad. Pero el convencimiento debe ser total y colectivo: la unidad debe primar por sobre las viejas rencillas personales y las relativas diferencias de visiones con relación al futuro canario. Si los liderazgos y los partidos de la CR se dividen por temas menores, personales o sectoriales, entonces el único beneficiado electoralmente tanto en lo nacional como en lo departamental es el FA.

Hay que dejar de obsesionarse por el reparto de las migajas, y darse cuenta de que lo que está en juego en 2025 es, de verdad, el poder real en el departamento.

¿Los partidos de la CR quieren realmente gobernar Canelones? ¿Los dirigentes de la CR quieren de verdad ocupar responsabilidades políticas locales que permitan hacer obra, mejorar la gestión y dejar una huella de buena administración en las localidades canarias, o se dejarán vencer por el enojo contra tal o cual, por el sencillo acuerdo de corto aliento que permite acceder a la pequeña ventaja y por el cortoplacismo del supuesto salvavidas que significa el perfilismo personalista?

La CR precisa que sus partidos en Canelones muestren responsabilidad y madurez para dar más chances de triunfo en lo nacional en 2024. Los canarios precisan que la CR sea realmente una posibilidad cierta de mejor gobierno en todo el departamento que lo que ha sido el FA desde 2005. Manos a la obra.

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