Una política económica exitosa

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Los últimos datos confirman que la economía uruguaya se encuentra en un franco proceso de recuperación, incluso superando los niveles previos a la pandemia en varios indicadores claves, al tiempo que se procesan cambios fundamentales para la estabilidad macroeconómica.

Lo que se verifica, en consecuencia, es el acierto de una política económica criticada por quienes en circunstancias más favorables lograron pésimos resultados.

Ayer, el Instituto Nacional de Estadística publicó los datos de empleo de diciembre, mostrando nuevamente que la economía nacional sigue mejorando, como en los meses anteriores. En efecto, la tasa de desempleo de 7% es la más baja en cuatro año, luego de atravesar lo peor de la pandemia y dejando afortunadamente atrás también la alta tasa dejada por el Frente Amplio en febrero de 2020 de 10,5%. Hoy hay cerca de 90.000 personas más trabajando que en diciembre de 2020 y en el entorno ce 50.000 personas más trabajando comparando el promedio anual respecto a un año atrás.

La meta de creación de puestos de trabajo para 2021 trazada por el gobierno, por lo tanto, se sobre cumplió cuando desde la oposición se afirmaba que era excesivamente optimista. Claro, basados en la experiencia frentista de su último período de gobierno en que en cada año del quinquenio destruyeron puestos de trabajo y llenaron un Estadio Centenario entero de desempleados nuevos, es lógico que pensar en crear decenas de miles de empleos suene ilusorio.

Un dato interesante, brindado en el día de ayer por el Centro de Estudios para el Desarrollo es que el 90% de los empleos generados en 2021 se crearon en el interior del país, que había sido también la región más golpeada por la pandemia.

Otro dato conocido estos días es que por segundo año consecutivo el gobierno cumplió la meta fiscal establecida, reduciéndose el déficit fiscal a 4,4% del producto, incluyendo 1,7% de gastos asociados a la pandemia en el Fondo Covid-19. Esto demuestra no solo la capacidad de lograr ahorros en el enorme gasto público del país en tiempo de crisis, sino que se pudo al mismo tiempo atender todos los gastos de la pandemia, incluyendo la asistencia a la población más vulnerables, las micro y pequeñas empresas y todos los gastos sanitarios incluyendo test y vacunas, y reducir el déficit fiscal. El tema no es menor, en los tres lustros de períodos frentistas vimos aumentar el déficit fiscal persistentemente, hasta culminar con el mayor en tres décadas. Una vez más inutilidad demostrada en el pasado frente a resultados concretos pese a las críticas.

La inflación en 2021 también se redujo al 7,96% y se proyecta que siga bajando este año. Si bien el dato no es bajo, Uruguay es uno de los pocos países del mundo que logró reducir su tasa de inflación el año pasado, cuando se registraron tasas elevadas en muchos países del primer mundo. El camino descendente del déficit fiscal y la inflación es clave para lograr la estabilidad macroeconómica, que a su vez es fundamental para el desarrollo de la inversión y el empleo.

La política económica del gobierno acertó al lograr mejorar nuestros números macroeconómicos al tiempo de incrementar la inversión con incentivos concretos y estimular la creación de empleos. Lo que queda de manifiesto es que la estrategia fue acertada y hoy hay miles de uruguayos que se han beneficiado de la creación de empleos.

Queda de manifiesto que la estrategia es acertada y hoy hay miles de uruguayos que se benefician de la creación de empleos. En tiempos de creciente incertidumbre en el mundo, Uruguay muestra seriedad y previsibilidad.

En tiempos de creciente incertidumbre en el mundo Uruguay demuestra seriedad y previsibilidad. Sus instituciones jurídicas y políticas son estables y confiables y el entorno económico y la convivencia social van mejorando gracias a las políticas pública implementadas. Sobre las fortalezas históricas del país la aplicación de buenas política nos distingue en el concierto regional, lo que marca muy buenas expectativas para este año y el resto del período. La mejora en temas cruciales como la economía o la seguridad pública que parecían imposible hace tan solo dos años pautan que las urnas importan y lo que han los gobierno no es inocuo, para bien o para mal.

2022 será un año en que ya no pensaremos en recuperar lo perdido en la pandemia sino recuperar lo perdido en los gobiernos del Frente Amplio y continuar avanzando. Con mejor política económica, mejores políticas sociales, mejores políticas de seguridad y, en definitiva, un conjunto consistente de políticas los uruguayos estaremos cada día mejor. Así también se cuida la democracia y las instituciones, contra quienes las desprecian y agreden.

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