Ayer entraron en vigencia varias disposiciones relacionadas con la reforma de la seguridad social recientemente aprobada por la Coalición Republicana que establecen nuevos derechos para trabajadores y jubilados en el marco de una sensible mejora en la sustentabilidad del sistema. Una reforma inevitable, dada la trayectoria que pautaba para las finanzas públicas luego de los cambios demagógicos y populistas implementados por la administración Murro del BPS y la desidia de los poderes Ejecutivo y Legislativo dominados por el Frente Amplio en los tres lustros anteriores al actual período de gobierno, que se convirtió en una oportunidad para generar cambios que redundan en beneficios para la población, algo que requirió, por cierto, una gran dedicación, conocimiento de causa y compromiso de quienes llevaron adelante la reforma, comenzando por su principal impulsor Rodolfo Saldain.
Precisamente Saldain desarrolló ayer valiosos comentarios en la red social Twitter sobre los cambios que entraron en vigencia en agosto que vale la pena repasar. En primer lugar, vale destacar que el país ya se encuentra pagando menos intereses de deuda pública gracias a la gestión económica, pero también gracias a la iniciativa de reformar nuestro sistema de pensiones. En efecto, hace dos años que pagamos medio punto del PIB menos de intereses de deuda, una cifra nada menor, que nos permite destinar esos recursos a otros fines, como educación, salud o vivienda o a la rebaja de impuestos, como ocurrió este mismo año. Sin dudas la sanidad de las finanzas públicas es una fortaleza con efectos directos sobre el bienestar de los uruguayos que muchas veces pasa desapercibida en el debate en nuestro país.
Uno de los beneficios que desta-ca Saldain es que “Rige el nuevo cómputo de servicios por hijo, adicional al vigente. Podrá adicionarse 2 años (3 en total) en caso de hijos con discapacidad severa. Inicialmente para la mujer, salvo acuerdo entre los padres.” Esta sensibilidad social que contempla la reforma había escapado a la izquierda, incapaz como de costumbre de empatizar con quienes tienen problemas reales en contraposición a los problemas imaginarios de la progresía vernácula. A eso se agrega que “En caso de fallecimiento de la madre, rige el cómputo de 1 año de servicio ficto por hijo para el padre (eventualmente 3 en caso de hijos con discapacidad severa).”
Esta sensibilidad social que contempla la reforma había escapado a la izquierda, incapaz como de costumbre de empatizar con quienes tienen problemas reales.
Otros beneficios sensibles es que: “Rige el nuevo régimen de pensiones de sobrevivencia por viudez, igual para todas las “cajas” sin excepciones y se inicia un proceso de 10 años en los que se equiparan las condiciones de acceso sin distinción de sexos.” También: “Rige el nuevo y más amplio régimen de examen de ingresos para otorgar las pensiones no contributivas por invalidez y vejez.” Se incrementarán las pensiones más bajas, con mecanismos como el siguiente: “Rigen los adicionales de pensiones no contributivas por invalidez y vejez, a partir de los 70 años, que alcanzará a casi el 30% de los beneficiarios, reconociendo el valor de los años que hubieren aportado con un mínimo de 3.”
Atendiendo la problemática de las personas con capacidades diferentes, existen muy buenas noticias, como que: “Rige la nueva prestación para personas con síndrome de Down y otros, por la que podrán acceder al beneficio con 45 años y 15 de servicios o, a su elección, a la pensión no contributiva que correspondiera y su adicional.”
Quizá una de las principales medidas sea que entra en vigencia la posibilidad de que las personas se jubilen y puedan seguir trabajando, algo que aunque es criticado por dirigentes del Frente Amplio es simplemente una opción, que se puede ejercer o no, que permite que aquellos que lo deseen puedan seguir aportando a la sociedad desde la tarea que quieran sin caer en la ilegalidad.
Saldain explica otros beneficios en su exposición, pero con lo expuesto basta para comprobar que estamos ante una reforma que realmente implica mejoras para todos los uruguayos. Sin dudas, el país le debe un agradecimiento a Rodolfo Saldain y a todos quienes trabajaron en la reforma, así como al Presidente de la República por la decisión política de impulsar el proyecto y a los legisladores de la Coalición Republicana que votaron el proyecto. Uruguay sigue avanzando, pese al palo en la rueda permanente de los retrógrados de siempre que no saben hacer otra cosa que mirar por el espejo retrovisor y defender intereses de lobbies acomodados.
Resultados concretos, que matan cualquier relato.