Una intendencia negadora

Como el acusado que sigue negando haber cometido un delito, aunque se acumulen las pruebas en su contra, en la Intendencia de Montevideo últimamente optan por el curioso mecanismo de refutar lo que es más que evidente.

Hace unos días, la intendenta Cosse realizó, como acostumbra, duras declaraciones contra el gobierno por los “acomodos” en Salto Grande, y el periodista Leo Sarro tuvo la ingeniosa idea de preguntarle “y en la Intendencia de Montevideo, ¿no pasa eso?”. Ella replicó con convicción y expresión de enojo “no, no pasa eso”. Sarro repreguntó: “¿Con ningún cargo?” y la intendenta enfatizó, con gesto aún más irritado: “Con ningún cargo”.

Posteriores versiones de ediles opositores al gobierno departamental de Montevideo cuantificaron en dos centenares las designaciones directas realizadas por la Intendenta en estos años, siendo algunas de las más emblemáticas la del periodista Gabriel Romano -esforzado tuitero de tiempo completo contra el gobierno nacional y a favor del FA- y algunos excustodias de Tabaré Vázquez. Sobre ellos, Cosse había declarado en 2021 que “sí, están trabajando en la Intendencia y tienen tareas asignadas muy importantes”, agregando que “cuidaron a Tabaré durante toda su vida, bueno, yo ahora le voy a cumplir a Tabaré”.

El caso de Romano también es significativo, porque en su momento se lo contrató para redactar un informe sobre el ferrocarril central, pero de ese cometido nada se supo nunca. Ahora la intendenta nos aclara que esas y otras contrataciones son meramente imaginarias.

Tan imaginarias como la carta en que la directora del Teatro Solís Malena Muyala mandató la censura previa para las propuestas artísticas a exhibir en su sala de exposiciones. Luego de más de una semana de mutismo absoluto sobre la grave acusación formulada por Claudio Rama, la directora de Cultura de la IMM, María Inés Obaldía, dijo ayer al noticiero Subrayado de canal 10 que “todavía no nos vamos a expresar al respecto. Por supuesto que la Intendencia no censura”.

Cabe preguntarse entonces qué significa la nota donde comunicaron a Rama que “el Teatro Solís solicita que las propuestas artísticas que se programen en los espacios del teatro aborden una perspectiva inclusiva tanto en el lenguaje oral, escrito y visual. Eso implica la actualización de los textos de la propuesta artística”. ¿Es en verdad una “solicitud” y no una exigencia? ¿Qué hubiera pasado si el artista, en lugar de llevarse sus obras al MEC para exhibirlas sin imposiciones ni “solicitudes”, hubiera insistido en hacerlo en el Solís así como estaban? ¿Se lo hubieran permitido? ¿O será que debemos interpretar por los dichos de Obaldía que la Intendencia no censura, pero el Teatro Solís -que depende directamente de esta- sí lo hace?

Habiendo tantos funcionarios contratados en el área de Comunicación de la comuna montevideana, es curioso que no haya entre ellos ningún asesor que explique a la Intendenta y sus subordinados que no por callar respecto a determinadas denuncias, estas desaparecerán por arte de magia. Siempre conviene releer aquel libro del argentino Alberto Borrini titulado “El silencio no es negocio”: cuando un gobierno, empresa o cualquier organización no responden de manera firme y clara las imputaciones que se les realizan públicamente, lo que hacen es conceder implícitamente que han fallado y que carecen de argumentos en su defensa.

La opinión pública se pregunta por qué se toman tanto tiempo para elaborar una respuesta, qué tan difícil les resulta develar las razones de su decisión, si es que existen.

Mientras tanto, la mueca contrariada de la intendenta al decir “con ningún cargo” y la sonrisa afable de la directora de Cultura al señalar que “la Intendencia no censura” se comentan solas.

La famosa frase “miente, miente que algo quedará” (usualmente atribuida al propagandista nazi Josef Goebbels, pero que viene desde la época de Plutarco) ha sido sustituida por nuestras autoridades departamentales por otra similar: “Niega, niega…”

En un área como la de la gestión cultural, el tema es aún más grave, porque el Frente Amplio se precia de promover a los artistas. ¿Lo harán desde ahora solo en beneficio de quienes usan lenguaje inclusivo?

Es otro tópico en el que necesitan pensar y obrar con cabeza menos sectaria y entender de una buena vez que la libertad de expresión y creación no se coarta ni se negocia.

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