Sobre coherencia y caprichito

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La semana que pasó ha sido muy movida. Se inició con los anuncios del presidente Lacalle Pou sobre un aumento de las jubilaciones y salarios y terminó con el malhumor de la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, porque la coalición no dio sus votos para autorizar un préstamo (deuda) con el BID de 70 millones de dólares.

Vayamos por partes.

-El anuncio del Presidente fue que a partir de julio se aumentaba un 3% para los jubilados y un 2% para los funcionarios públicos. Además se incluyó la sugerencia de que ese adelanto se extendiera a los privados, para lo cual se procedió a convocar a un número importante de consejos de salarios. Se trata de 83 mesas de negociación (representan a 300.000 trabajadores) que empezarán a reunirse esta semana.

El costo fiscal de estas medidas está por encima de los 100 millones de dólares y contó, obviamente, con el estudio e informe positivo del Ministerio de Economía, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y el Ministerio de Trabajo. Lo increíble es que a menos de 24 horas después el presidente del Pit-Cnt, el comunista Marcelo Abdala (se desconoce en base a qué estudios), reclamó que el aumento fuera “para mucha más gente”, y que era “insuficiente”.

“No esperaba otra cosa del Pit-Cnt”, fue el comentario de Lacalle Pou, aunque destacó “que me llamó gratamente la atención que algún dirigente sindical dijo que (el anuncio) está en buena dirección”.

Tras la crítica del Pit-Cnt apareció la de representantes de su lacayo, el Frente Amplio, en la voz de algunos legisladores como Mario Bergara o Daniel Olesker: cumplieron su papel, repitieron los del Pit-Cnt.

No hay dudas que la decisión del Presidente fue coherente ante algo imprevisto. Como ocurrió en épocas del covid y ahora con la infame guerra de Putin que ha sacudido al mundo, las necesidades de los ciudadanos mandan.

-El segundo gran tema fue la negativa de la coalición republicana -con la excepción del grupo colorado Ciudadanos- de dar sus votos al préstamo del BID que planteó la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse.

Para entender este tema empecemos por recordar que -y que quede bien claro- el FA gobierna Montevideo desde 1990 (32 años ininterrumpidos) y que sus ingresos diarios superan los 2 millones de dólares. Que Montevideo es una ciudad tremendamente sucia desde hace tiempo -una auténtica “tacita de mugre”- y que el único aporte que ha hecho para mejorar la limpieza ha sido la incorporación de los contenedores en la segunda intendencia del Arq. Arana, allá por el año 2000 y poco. Que tiene populosos barrios que son una vergüenza y un atentado a la dignidad humana y que nunca se han preocupado por ellos aunque carecen del mínimo saneamiento.

¿Qué quería hacer la Intendencia de Montevideo (Carolina Cosse) con los US$ 70 millones pedidos al BID? Llevar adelante un proyecto de limpieza incorporando modernos camiones, alguna maquinaria, más contenedores y planes de comunicaciones y solo 12 millones para obras de saneamiento en Montevideo.

Para la oposición, sobre todo el Partido Nacional, la prioridad del préstamo debían ser las obras de saneamiento para zonas populosas y castigadas de Montevideo, como Casabó Norte, Rincón del Cerro, barrio Sarandí, Bella Italia y Boiso Lanza e incluso fondos al colector de refuerzo de la cuenca del arroyo Mataperros.

Para ello, la IMM destinaba una cantidad que se consideraba mínima y que solo favorecía a 2.000 vecinos, cuando son 80.000 los que esperaban la llegada del saneamiento. Que quede claro cuando se habla de saneamiento: es la infraestructura necesaria para recibir, conducir y alejar las aguas servidas desde donde se generan, por ejemplo los hogares, hasta su punto de disposición final. Es, ni más ni menos, una de las metas que las Naciones Unidas incluyó en su agenda de Objetivos para el Desarrollo Sostenible de cara a 2030.

La negativa al reclamo de la coalición republicana fue, como dijo la presidente de la Comisión Departamental del Partido Nacional, Laura Raffo, “dejar a 78.000 montevideanos viviendo entre el agua podrida para poder comprar camiones y contenedores y hacer publicidad que se pagarán durante los próximos 25 años. El préstamo debe ser para ayudar a los más vulnerables”.

¿Eso es poner trabas como arguyó el expresidente del Pit-Cnt y actual presidente del Frente Amplio Fernando Pereira? ¿O eso es gobernar para todos y sobre todo atendiendo a los “menos favorecidos”? Con dos millones de dólares diarios que ingresan, ¿no le alcanza a la IMM de Cosse para comprar camiones de limpieza y contenedores?

Su malhumor por la votación en la Junta parece más bien un caprichito vetado.

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