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La campaña hacia el referéndum sobre 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración va cobrando calor cuando falta mes y medio para la instancia.
Han comenzado las movilizaciones en defensa de la ley por parte de los partidos de la Coalición Republicana y continúan, como a lo largo de toda la etapa de recolección de firmas, los de los impulsores políticos y sindicales de la iniciativa. A esta altura, bien puede afirmarse que el oficialismo, pese a haber entrado más tarde en la campaña, parte con ventaja.
En los últimos días, hemos visto como el Partido Nacional comenzó una recorrida por el país con sus principales dirigentes a la cabeza, el Partido Colorado realizó el lanzamiento de su campaña este domingo, con una arenga emotiva del presidente Sanguinetti, a quien ni la lluvia ni la edad impidieron dejar una pieza oratoria memorable. Cabildo Abierto y el Partido Independiente también han comenzado una serie de movilizaciones y campaña en redes sociales.
Lo cierto es que la fuerza de los partidos de la Coalición en movimiento no tiene nada que envidiarle al mito que algunos politólogos intentan sembrar sobre la eficacia de la militancia frentista.
Por otro lado, luego de que se difundieran por parte de los impulsores del referéndum algunas encuestas de empresas desconocidas con resultados bastante extraños, este lunes se conoció la primera encuesta del año de Equipos Consultores. Arroja cifras claras en favor del No, con 41%, mientras que el Sí recoge el 31%. Diferencia que es aún mayor si se tiene en cuenta el voto en blanco. Esta diferencia de 10 puntos es importante a menos de 2 meses de concurrir a las urnas, pero el resultado es aún más auspicioso si se tiene en cuenta que respecto a la medición anterior de diciembre, el No sube 6 puntos mientras que el Sí baja 5 puntos.
“Las burdas mentiras de la campaña del Sí, impulsadas por su jefe de campaña, Esteban Valenti, vienen dejando en evidencia la falta de argumentos con que cuentan”.
Este efecto seguramente tenga que ver con el desarrollo de la campaña en el estival enero, en que las burdas mentiras de la campaña del Sí, impulsadas por su jefe de campaña, Esteban Valenti, vienen dejando en evidencia la falta de argumentos con que cuentan. La última patinada del cerebro de la campaña del Sí fue acusar a Pedro Bordaberry de integrar el estudio que presentó la intimación de los estudios Metro Goldwyn Mayer para que deje de utilizarse la imagen de la Pantera Rosa. Esta mentira se suma a las varias diarias que se difunden desde las redes por varios de los principales dirigentes de la oposición.
El intendente de Salto, Andrés Lima, por ejemplo, no se contentó con quedar pegado en una entrevista radial en que ante la falta de respuestas a las preguntas de los periodistas simplemente colgó el teléfono. Desbocado en Twitter, como su numen Valenti, afirmó que se eliminó la obligatoriedad de la educación inicial y que afecta a las escuelas de tiempo completo, todo lo que es una mentira evidente, como quedó claro en la respuesta del ministro de Educación, Pablo da Silveira, a ese mismo Tweet.
La estrategia de la campaña del Sí es muy clara. Sembrar mentiras para atacar la LUC, atacar al adversario también con mentiras como en el caso citado de Bordaberry (que ni siquiera se encuentra en este momento haciendo política activamente) y deteriorar el clima de convivencia para polarizar la campaña. No parece una estrategia lúcida para ganar el referéndum, pero quizá sea la estrategia desesperada ante los números de las encuestas serias, no las fogoneadas por ellos mismos. Siguiendo la línea con que definieron enfrentar al gobierno, convocando un cacerolazo a pocos días de asumido y apenas declarada la pandemia, se sigue intentando crispar el clima político sin miramientos por el país y por los uruguayos.
Debemos esperar en las pocas semanas que faltan para el 27 de marzo que esta estrategia se intensifique, porque esa es la naturaleza de la estrategia opositora.
El oficialismo, mientras tanto debe evitar caer en provocaciones gratuitas, responder con argumentos y defender a la LUC por lo que es, una ley justa y popular que brinda soluciones a los problemas del país que el Frente Amplio no hizo más que aumentar.
A su vez, dada la estrategia de pegarle al gobierno hasta por los aciertos, es también una campaña de defensa de la obra del gobierno ante la pandemia y los temas estructurales del país. Lo cierto es que en el debate de ideas la izquierda cívico-sindical pierde por paliza y por eso van a ir al barro cada vez que puedan para intentar emparejar el terreno. Afortunadamente, la decisión está en manos de los uruguayos que se expresarán con contundencia en contra del palo en la rueda.