Próximo paso en Argentina

Los votantes argentinos están divididos en tercios con pequeñas diferencias entre el primero y el último.

Y faltan menos de dos meses para que se dé el próximo (y quizás último paso, de no haber balotaje) que definiría la elección del presidente argentino.

El domingo pasado se disiparon algunas incógnitas pero quedan varias por develarse, que rondan en la cabeza de todos los que analizan la situación actual. La principal es si Sergio Massa, unido con el kirchnerismo duro de Grabois, queda tercero y eliminado de la segunda vuelta. Es posible. La segunda pregunta es sobre quien de los dos (Milei o Bullrich) ganará en el balotaje.

También es factible, aunque no probable, que frente a la tremenda incertidumbre exacerbada por la reciente devaluación, aumento inflacionario y las consecuencias sociales que conlleva el modelo kirchnerista, el votante peronista quede tan golpeado que se vuelque más por Milei que por Bullrich y este obtenga una diferencia mayor a 10% que Bullrich y con un mínimo de 40% de votos válidos se convierta ipso facto en presidente.

Otra cuestión es si Massa llega al balotaje contra Milei o si lo hace contra la candidata de J x C. En el primer caso podría ser que Massa pudiera ganar debido a las incógnitas y rechazos que presenta Milei y el temor de los dependientes del estado, que son muchísimos, preocupados por su futuro, frente a la inevitable poda en la burocracia votando en contra suyo.

La otra posibilidad es que luego de haber expresado su disgusto por la lamentable situación de su país, en la tercera vuelta Bullrich movilice a los que no votaron y resulte que Milei haya sido sobre todo un voto de protesta y advertencia.

Está por verse si Massa logra movilizar el sentimiento peronista que le fue esquivo en el interior y consigue adhesión por parte de los que se quedaron en casa y no votaron en las primarias. Se va a dedicar a propagar el cuco de la motosierra que le atribuye a Milei y le sigue echando leña a la hoguera del Fondo Monetario y a Mauricio Macri, culpando a Juntos por el Cambio de la situación del país.

En la contienda actual se polarizan Massa y Milei. El primero es de aspecto tradicional, aceitado políticamente, un hábil adversario de ideas predecibles y convencionales “a la argentina”, mientras que para parte del electorado, Milei es el outsider”, a veces furibundo y no convencional. Es el economista “fanático o extremista” que va a dolarizar al día siguiente de asumir y se va a apropiar de los ahorros de la gente, como Massa ya lo ha insinuado en más de una ocasión.

La candidata Bullrich puede o no, salir beneficiada de esta contienda. Es evidente que la gente quiere un cambio importante, pero temen transformaciones que podríamos llamar revolucionarias. Por ejemplo, cerrar el Banco Central y que el estado deje de emitir moneda. Eliminar de cuajo ciertas reparticiones públicas o podarlas drásticamente. Terminar los subsidios, los controles, etc.

Las encuestadoras ahora le dan una importante ventaja a Milei pero no debemos fiarnos mucho de proyectar la foto de hoy, con lo que pasará en 8 semanas. Milei parecería estar metiendo la pata en sus declaraciones, acentuando su sesgo rupturista y a veces furioso. En lo que nos atañe muy directamente, cree que hay que terminar con el Mercosur. Muchas propuestas son coherentes, pero es el estilo lo que más inquieta o por el contrario, atrae.

Bullrich tratará de proyectar una imagen de líder aglutinador, más allá de su falta de carisma. Convocará a los gobernadores provinciales y referentes del interior, desplegando su equipo y mostrando su compromiso con el cambio, con un perfil austero, serio y reformador.

Massa seguirá insistiendo en su poder como superministro hasta la próxima elección, tratando de morigerar la suba de precios con acuerdos sectoriales y culpando al gobierno de Mauricio Macri y al FMI por la situación actual. Es sin duda un hábil político y aprovechará cualquier traspié para hundir a sus adversarios y llegar al balotaje. Su estrategia es derrotar a su adversaria.

Si logra pasar a la segunda vuelta, ya se ocupará de Milei. Por ahora no lo ataca. Teme que los votantes que pierda Milei, migren hacia Patricia y no hacia su persona. Una cosa es Milei y otra es Bullrich, pero los que quieren un cambio, difícilmente voten a Massa. Once millones de personas no votaron y en blanco un millón, pero la novedad fue el sufragio a partir de los 16.

Cómo se repartirán los votos en la próxima vuelta está por verse.

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