Es el tema del momento en España, pero también en Uruguay, ya que es un asunto que no conoce de fronteras. Se trata del debate en torno al intercambio de música, películas, libros y otros productos, gratis por Internet. Para mucha gente es algo misterioso, otra faceta compleja de ese mundo inabarcable que es la Red. Para otros, especialmente los más jóvenes, es el pan de cada día; "bajarse" el último disco de su cantante favorito o la película de moda, en forma gratuita. El fenómeno ha llevado a que artistas y empresarios reclamen medidas para poner fin a este problema, que viene causando perdidas millonarias a la industria global del entretenimiento.
El debate ha explotado en España, donde un grupo de actores y cantantes cercano al presidente Rodríguez Zapatero ha alertado que si los políticos no hacen algo para frenar la "piratería", en pocos años el país se quedará sin artistas. Así se han implementado medidas como cobrar un canon a la venta de soportes tecnológicos como discos vírgenes o memorias USB, y ahora se amenaza con la posibilidad de desactivar las páginas web que fomenten estos intercambios, e incluso "cortar" el servicio de Internet a quienes participen de los mismos. Ya hay rumores de que en Uruguay Agadu estudia reclamar acciones similares.
Claro que estas medidas antipáticas han tenido una dura réplica de parte de grupos de usuarios, que sostienen que el avance de las nuevas tecnologías es imparable, y han vuelto obsoleto el sistema de comercialización de muchos de estos productos. Además, que se trata de una forma de "democratizar" el acceso a bienes culturales y al conocimiento en general, dejando de lado a intermediarios que hasta ahora se quedaban con la mayor parte de las ganancias.
Esto suena muy lindo al oído, pero abre la incertidumbre de cómo harán para ganarse la vida los músicos, artistas, escritores. Incluso los periodistas, en momentos en que cualquiera abre un "blog" y con el recurso del corte y pegue lucra con lo que a un diario le cuesta mucho dinero generar. La polémica global ha puesto en tela de juicio el sentido mismo del concepto de propiedad intelectual y el "copyright" justo en un momento en el que cada vez más gente en el mundo se gana la vida con el producto de su intelecto.
El argumento de los creadores es que el derecho de propiedad es un solo, y que quienes intercambian archivos son ladrones como cualquiera. Este es un argumento difícil de sostener ya que propiedad material e intelectual tienen orígenes distintos. La propiedad material se basa en la escasez de los bienes, y en el hecho de que si yo tomo un bien que es de otra persona, puedo gozar de su uso, y la otra persona no. Pero si yo copio una canción que compró un amigo, él la puede seguir escuchando y yo también.
Más allá de eso, hay razones morales y prácticas para estar a favor de la propiedad intelectual. Es una forma de reconocer a quien con su inteligencia crea algo que beneficia al resto de la sociedad, y además es una manera de premiar ese esfuerzo creativo, para que sea sostenido en el tiempo. Si algo ha enseñado la historia de la humanidad es que el afán de lucro y la voluntad de progreso personal son el mayor estímulo posible a la creatividad humana y, paradójicamente, es lo que ha hecho posible el desarrollo de esas tecnologías que han puesto al sistema patas arriba. Pero por encima de esto, leyendo a los más radicales postulantes del fin de los derechos de propiedad intelectual, se ve que en última instancia su solución es que el Estado compense a los creadores que no logren generar suficientes recursos con sus productos para autosostenerse. ¿Puede haber algo más deprimente para un artista o un creador que transformarse en una pieza más del gris engranaje burocrático estatal?
Se trata de un tema muy complejo, ya que estamos ante una verdadera revolución en la manera que tenemos de entender la producción y el intercambio de bienes e ideas, y que amenaza dar un sacudón a nuestra forma de ver el mundo, tal vez solo comparable al momento de la creación de la imprenta. Habrá que ajustarse el cinturón, y ver donde termina este viaje.