Patoteros vs. trabajadores

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Adivine el lector quien dijo esta frase: “Los principales promotores de la educación privada en este país son los dirigentes de los gremios de la enseñanza, en especial los de profesores de Montevideo.

Porque el peligro para la gente humilde de que sus hijos enfrenten una situación de permanente falta de clases y pérdida de conocimiento por ejercicio gremial, es algo que la empuja a buscar otra solución. (Estos gremios) no colocan nunca en el centro al alumno, al hijo del trabajador, al que hace un esfuerzo para mandar al pibe al liceo. Si se quiere cambiar en el Uruguay actual, hay que saber que el escollo principal es el espíritu conservador, preservador y reaccionario de determinadas direcciones sindicales de la enseñanza que además de todo, desprestigian a los sindicatos”.

No. No lo dijo ni el ministro Pablo da Silveira ni el presidente de Anep, Robert Silva.

Lo dijo nada menos que Esteban Valenti, el estratega de la campaña por el Sí. Y no en una de esas reuniones reservadas de las que algunos periodistas se solazan en divulgar grabaciones clandestinas, sino públicamente, en la muy escuchada tertulia radial del programa En Perspectiva.

El controvertido comunicador decía estas verdades por la misma época en que criticaba con lucidez las pasadas administraciones. Una lucidez que demostró hasta el expresidente Mujica, cuando en aquella cita memorable del libro “Una oveja negra al poder” de Danza y Tulbovitz, admitió que, para solucionar la educación, “a los gremios de la enseñanza hay que hacerlos m…”

El corporativismo irresponsable de la dirección de Fenapes y otros sindicatos ya no es ni siquiera un secreto a voces: es una constatación de cualquiera que esté mínimamente informado acerca de la deriva en que los gobiernos del FA dejaron a la educación pública.

En estos días, circuló un penoso video demostrativo del patoterismo con que un puñado de piqueteros intentó obstruir el procedimiento de elección de horas docentes en el Instituto Tecnológico Superior de UTU.

Militantes de Afutu insultaron de la peor manera a sus propios colegas, cuando estos intentaban acceder a dicho trámite administrativo. “Vamos a mirar bien la cara de los carneros”, les gritaban. “Sos una desclasada, estamos peleando por vos también”. “Párenlos que son caníbales”. “Carnero, ¿cómo vas a mirar a la cara a tu hijo?”. “Dejá de mirarte el ombligo”. “Hay una caja ahí, dejen los derecho’ que ganó Afutu ahí, si no lo’ cobran”. “Pónganse un tapabocas más grande, así se tapan bien la cara”.

Estos patoteros malhablados (¡trabajadores de centros educativos!) son los mismos que denuncian una privatización de la educación pública que no existe. Ahora envilecen el debate con la excusa de que las autoridades de la enseñanza han suprimido determinados cursos. Lo que no dicen es que esos cursos cancelados son simplemente aquellos donde no se inscribían alumnos.

“En estos días circuló un penoso video demostrativo del patoterismo con que un puñado de piqueteros intentó obstruir el procedimiento de elección de horas docentes en el Instituto Tecnológico Superior de UTU.”

Ven la educación estatal como un espacio de poder y privilegios propios y no como lo que es: un servicio para los estudiantes, con énfasis en aquellos de los sectores desfavorecidos de la sociedad. ¡Cuánta razón tenía Valenti en sus épocas sensatas!

Y qué distinta es la actitud del publicista hoy, cuando en lugar de reafirmar su denuncia, la contradice, al difundir la foto de los uniformados protegiendo a los trabajadores que ingresaban al local y venderla como represión policial a los manifestantes.

La presión violenta que estos sindicalistas ejercen sobre los trabajadores tiene mucho del hostigamiento que, a nivel de los estudiantes, se denomina bullying y es uno de los problemas más severos que enfrentan las instituciones educativas de nuestro tiempo.

El bullying en la infancia y la adolescencia es el preanuncio de muchas disfunciones sociales de la adultez, como la violencia intrafamiliar, las adicciones y el acoso laboral, idéntico a este que nos ocupa. Si lo están ejerciendo hoy quienes tienen la responsabilidad de educar a nuestros hijos, ¿qué futuro nos espera como sociedad?

El episodio vergonzante del ITS, lo único que logra es reafirmar la relevancia de la medida contenida en la LUC que, al tiempo que garantiza el derecho de huelga, defiende también la libertad de acceso al lugar de trabajo de quienes discrepan con la medida.

Ahora sabemos que no es más a Valenti a quien cabe pedir explicaciones de por qué la oposición se alía con estos personajes. Es un deber que queda a cargo del sector democrático del Frente Amplio, si es que aún existe.

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