Objetivos de Interior para 2022

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Si bien lo que más atención concita de la evolución de la inseguridad es la situación de los delitos y su comparación con años anteriores, los cambios que debe llevar adelante el ministerio del Interior para mejorar su gestión son mucho más amplios que esa estadística.

Y hay que prestarles atención porque son los que permitirán mantener las mejoras que se vienen verificando desde marzo de 2020.

En primer lugar, importa muchísimo la mejora drástica de la situación de las cárceles. El relato frenteamplista quiere hacer creer que la izquierda entregó el poder con una buena situación carcelaria, sin grandes hacinamientos y controlada. La verdad es que eso es totalmente falso: en las cárceles del país, durante los quince años de gobiernos frenteamplistas, la situación nunca mejoró estructuralmente, y se cometieron allí las peores violaciones a los derechos humanos, por lo demás denunciadas varias veces por distintos organismos internacionales. El déficit heredado fue doble: poca cantidad de cárceles para tantos presos, y pésimo estado mayoritario de las cárceles que estaban en funcionamiento.

En febrero comenzará la construcción de la cárcel de Tacuarembó para 150 personas. Para el segundo semestre se prevé el comienzo de obras de una cárcel en Artigas, con capacidad para 264 presos. De esta forma, se cerrarán las actuales cárceles en esos dos departamentos que se sitúan en los edificios de sus correspondientes jefaturas. Es claro que es insuficiente y que se precisa apurar los tiempos para generar más cárceles y sobre todo en la zona metropolitana del país: así lo ha reconocido el propio Ministro del Interior, y seguramente en el correr de este año se anunciarán más construcciones que son absolutamente necesarias para asegurar la seguridad de toda la sociedad.

También con relación al norte del país, este año se construirá la regional de la Guardia Republicana en Tacuarembó. Importa mucho para combatir delitos vinculados a la frontera, como el abigeato, narcotráfico y contrabando, abarcando hacia el norte la situación de Rivera y hacia el este del país la realidad de Cerro Largo. En el mismo sentido, esta administración ha hecho funcionar 102 unidades policiales (comisarías, subcomisarías y destacamentos) en el Interior más profundo, lo que ha sido clave en el combate al abigeato en todo el país y permitió bajar radicalmente la incidencia de ese delito desde el año pasado.

Pero el objetivo no es solamente llenar los vacíos que dejaron quince años de gestión montevideanizada de la seguridad del país.

Otra dimensión importante para mejorar la seguridad pasa por reforzar la flota destinada al patrullaje. A fines de 2021 se adquirieron 50 automóviles para ser entregados a lo largo de 2022, y que se suman a otros 140 vehículos que ya están operativos. Se invierte así más de un millón de dólares en el patrullaje, que en definitiva es la mejor forma de prevenir el delito sobre todo en los centros urbanos.

Para hacer sentir esa mayor presencia policial que todo el mundo aprecia porque es la que disuade al delincuente de actuar, el Ministerio del Interior llenará este año, cuando se procese la próxima rendición de cuentas, aproximadamente 1.000 vacantes. Se sumarán así a los 180 retirados que ya se reintegrarán en este 2022 a la fuerza policial y que aportarán experiencia en tareas preventivas y represivas para enfrentar uno de los delitos más extendidos en los años de gobiernos frenteamplistas: el narcotráfico.

El objetivo no es solo llenar los vacíos que dejaron 15 años de gestión del Frente Amplio. Otra dimensión importante para mejorar la seguridad pasa por reforzar la flota destinada al patrullaje, con una inversión de más de un millón de dólares.

En efecto, el ministerio del Interior mejora la seguridad cuando ataca de lleno a los grandes traficantes, pero también a los pequeños. Así, a la sonada incautación de 340 kilos de cocaína en Rivera a inicios de este año, que representa un valor de más de 10 millones de dólares a la venta en el mercado negro europeo, se suma que durante el 2021 se desarticularon más de 1.100 bocas de drogas sobre todo en Montevideo y Canelones, lo que implicó entre otras cosas una cifra record de pasta base incautada y de condenados por el delito de narcotráfico.

Es cierto que lo que más importa a la gente es la baja de los delitos, que son los que muestran concretamente que estamos en un buen rumbo de mejora de la situación de seguridad. Pero importa ser conscientes de que para que ese objetivo se cumpla, como se está cumpliendo, se precisa una visión que, desde las cárceles hasta el patrullaje, pasando por el aumento de personal y la descentralización policial, opere con eficiencia. Ese debe ser pues el objetivo de Interior para 2022.

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