No se enoje ministro

El Ministro de Economía y Finanzas dio una larga entrevista a este diario, publicada el domingo pasado. Muchas cosas de las que dijo llamaron la atención, por ejemplo sus reiteradas menciones a “los editorialistas de medios” con las que no podemos dejar de sentirnos elogiosamente aludidos. Pero más, llamó la atención su cambio de tono. El habitual estilo de consultor privado aplomado, con gran capacidad docente para dibujar el mundo, dejó lugar a otro estilo mucho más político. Oddone nos mostró una nueva faceta, mucho más confrontativa y menos calma, mucho más “cobradora de cuentas” y menos enfocada en “el despegue”.

Con una gestualidad llamativa y poco habitual en él, mucho más propia de un programa de debate deportivo, el ministro sentenció: “...hace tres semanas (...) estaban diciendo que no había rumbo. Tengo a todo el sistema político discutiendo lo que nosotros ponemos encima de la mesa. Así que rumbo es lo que hay”. Es curioso que se jacte de tener rumbo por el mero hecho de que la oposición esté discutiendo su presupuesto. ¿Qué más podría estar discutiendo? ¿Qué mérito tiene “lograr” que la oposición hable de algo que el gobierno tiene el monopolio de proponer y se juega la vida del país? Que un ministro tan inteligente tenga una postura, así llama la atención.

Pero la cosa no quedó ahí; interpelado correctamente por el periodista sobre el incumplimiento de la promesa, explícita y reiterada, de no aumentar impuestos la salida no pudo ser más politiquera. Apeló al hipotético ajuste que sus adversarios hubieran hecho si ganaban: “dígame, señor Delgado, ¿qué hubiera hecho usted con un déficit fiscal de 4,1% del PIB? (...) Es una buena pregunta, van a volver a ser gobierno. Yo creo que no hay respuesta para eso”. Recomendamos ver el video para calibrar lo novedoso de su tono, pero en este caso también es llamativo que parece casi anunciar la victoria de la coalición dentro de 4 años.

Es muy notorio el cambio de libreto desde el ministerio de economía. En poco más de tres meses pasamos de un ministro consultor empresarial que le decía a las calificadores e inversionistas que “la situación fiscal es manejable” a otro político que empezó a hablar de “el espejismo fiscal” en el que nos tenía el gobierno anterior. Uno se pregunta qué información tan novedosa recibió Oddone en este tiempo. ¿De qué se enteró que no supiera?

Más que un gran descubrimiento fiscal, parece más probable la hipótesis de que optó por el manual tradicional del político recién llegado al gobierno: la herencia maldita. La idea es difundir que “esto es mucho peor de lo que pensábamos”, y por eso se justifica incumplir tantas promesas explícitas a menos de un año de haber ganado.

Aunque al ministro no le guste, seguiremos recordando los incumplimientos, hacerlo es parte de relevante de la cosa. Casualmente hoy se cumplen tan solo 10 meses de que el Presidente Yamandú Orsi dijo en el debate presidencial “Aclaro, no vamos a subir los impuestos” y ante razonable desconfianza del otro candidato replicó con una soberbia no habitual en él: “repito nuevamente porque no se entendió, no voy a subir los impuestos”.

En lugar de enojarse, y cambiar el tono de la conversación, los jerarcas económicos que si entendían todo lo que pasaba en la campaña electoral, cuando se prometía lo imposible sin ningún pudor, deberían reflexionar sobre su rol en ella.

El número dos del MEF tuvo un arranque de honestidad brutal el 25 de agosto y reconoció finalmente que el programa del Frente Amplio era “impagable” y que el gobierno “no va a estar en condiciones de cumplir”. El propio Oddone estaba al lado del candidato cuando Orsi dijo esas mentiras. ¿No tenían voz entonces? ¿No podían haber ayudado a la ciudadanía frentista a entender que la magia no existe?

Nobleza obliga destacar el rol de este tipo de personajes durante el plebiscito del Pit-Cnt para dinamitar la seguridad social. Allí tuvieron un rol cosntructivo y ayudaron a evitar el inmenso daño que esto hubiera generado al Uruguay. Pasado ese riesgo de debacle económica total, callaron y dejaron que Orsi, Pereira, Sánchez, Cosse, Andrade y tantos otros repitieran como un mantra recetas y críticas faciliongas.

Es muy temprano para que el ministro pierda el buen humor y pase a un estilo provocador. Muy probablemente las adversidades serán mayores en los años venideros. La oposición debe controlar y señalar errores, es su rol.

No se enoje ministro.

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