La seguridad es algo serio

El pasado viernes 12, la plana mayor del Partido Socialista, con los ministros Gonzalo Fernández, Álvaro García y Daniel Martínez a la cabeza, brindaron una conferencia de prensa sobre la gestión de esta administración en materia de seguridad pública. Su intención era quebrar una lanza por la compañera renunciante (¿?) al cargo de ministra del Interior, y lo cierto es que presentaron una versión casi maravillosa de la situación, que no se condice para nada con las experiencias y la sensación que la ciudadanía tiene sobre el punto. El martes 16, el Dr. Jorge Bruni asumió como nuevo titular del Ministerio del Interior.

La designación de Bruni fue bien recibida por la oposición y creemos que también por los propios integrantes del gobierno. Más allá de venir de un Ministerio -era subsecretario de Trabajo- que no se ha caracterizado por su ecuanimidad en las relaciones laborales -ocupaciones incluidas- el nuevo jerarca siempre mantuvo un perfil bajo, poco proclive a las luminarias de los medios de comunicación. Sin lugar a dudas de que, en la medida que mantenga la línea, su presencia servirá, por lo menos, al alivio del maltrecho humor de los ciudadanos, hartos de sufrir los embates de la delincuencia y el histrionismo de los responsables políticos.

Distinto efecto provocó la conferencia de prensa del Partido Socialista, cuyo objetivo fue intentar explicarnos que la política de seguridad de la ex ministra fue un lujo y que solo una manga de ignorantes como los uruguayos no se han dado cuenta de lo fabulosa que fue. Subrayaron que en la mayoría de Latinoamérica están mucho peor que nosotros. No dijeron si debíamos alegrarnos o sentir pena por ellos ¿No son casi todos hermanos ideológicos - y algunos con muchos años más- que responsabilizan del universo de males a las políticas neoliberales que han desterrado? ¿Esos son los resultados obtenidos con sus prácticas asistencialistas, estatistas o del socialismo siglo XXI?

Más que un argumento es una confesión de que, al paso que vamos, en poco -si siguen en el gobierno- estaremos mucho peor.

Segundo tema: "Hemos creado 2.200 nuevos puestos policiales, más que todos los creados en todos los gobiernos anteriores desde la recuperación democrática", dice el comunicado oficial, en la página web de la Oficina Nacional de Servicio Civil se puede observar los puestos de trabajo en el Ministerio del Interior a partir de 1985. Allí surge que de 1985 al 2004 se habían creado 3.202 cargos, 1.002 más que los presuntamente designados por este gobierno. Y decimos presuntamente porque los últimos datos de esa página oficial son al 30 de junio de 2008 (27.327 puestos de trabajo), lo que significaría que de 2004 (26.792) a esa fecha sólo se crearon 535 cargos. Están faltando casi 1.700.

Tercer tema: hemos aumentado en "un 76% el presupuesto que existía en seguridad en el país tan solo hace 5 años". Puede ser cierto si se toma en pesos corrientes, pero si los llevamos pesos constantes de acuerdo al Índice de Precios de Consumo, es sólo ligeramente superior a los años anteriores a la crisis del 2002 y casi igual a los años 1999 a 2001.

Pero en el último decenio hubieron grandes variaciones en el Producto Bruto Interno. Estuvo la crisis del 2002 y el formidable crecimiento económico mundial hasta mediados del 2008. Veamos como le ha ido a la seguridad pública (Ministerio del Interior) en el PBI con esta administración: en el 2001 al Ministerio le corresponde el 1,36% del PBI, en el 2006 el 1,10% y en el 2008 el 1,13%

Conclusión: a pesar de la extraordinaria preocupación de todos los ciudadanos por la seguridad, se le asignan menos recursos respecto al Producto Bruto que en años anteriores. No se aprovechó la bonanza para dar fuerte estímulo a la lucha contra el delito y los resultados son que hoy la "inseguridad" es uno de los principales temas de campaña. El argumento de una disminución en algunos índices delictivos es pobrísimo y da pena: lo que disminuyó son las denuncias, no el delito. Las víctimas ni se molestan -salvo que necesiten el parte para tramitar los documentos robados- en ir a las comisarías y perder todavía un par de horas en una gestión, que saben de antemano será infructuosa.

Hay sí -cabe reconocer -, un esfuerzo encomiable en la lucha contra la droga. Han habido operativos muy exitosos en el "gran mercado" y se han cerrado por centenares sus bocas de distribución. Pero el problema sigue y se multiplica porque falta el factor más importante: la educación, que se le habrán asignado muchos recursos, pero cada vez es más deficiente.

A la plana mayor del Partido Socialista: terminemos con la soberbia progresista y asumamos que hay temas en los que se necesita un gran compromiso de todos los actores políticos y sociales. Que ellos no son una casta de iluminados. Que no se trata de pasar cuentas al pasado sino pensar en el futuro. Que la seguridad es algo serio. Que si todo es tan maravilloso, ¿por qué la gente vive enjaulada, preocupada y angustiada?

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar