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Mientras se acerca la fecha del referéndum y la gente se distrae discutiendo por el No o por el Sí (más confuso no podía ser) a la derogación de la LUC, el país sigue su marcha. Y ocurren cosas buenas y de las otras. Entre estas últimas las hay que escandalizan profundamente.
Como por ejemplo, saber que en estos momentos se investiga a 9 personas, entre ellos a dos ex directores de Cultura, tras haberse descubierto el faltante de grandes sumas de dinero.
Se habla de más de 7 millones de pesos y al respecto hay varios puntos que resultan completamente inaceptables. Una es comprobar repetidamente que en los gobiernos anteriores del FA se usó y se abusó del dinero del Estado, al que no había que rendirle cuentas. Recursos económicos que se han aprovechado para enriquecerse con una mayor o menor tajada; para darle una mano a los muchachos compañeros de los ámbitos culturales; para hacer proselitismo y obtener votos y de paso ir creando una base estratégica dentro de distintos sectores sociales. Por otro lado, qué mentira tan grande ha sido el disfraz de honrados con el que se ataviaron para llegar al poder y atraer a los incautos. Desde Tabaré Vázquez (QEPD), primer Presidente del Frente Amplio, cuando no sin soberbia a voz en cuello afirmaba en su discurso inaugural que ninguno de los suyos habría de “meter la mano en la lata”… ( implícitamente a diferencia de los otros) hasta los numerosos ejemplos de lo contrario, mientras estuvieron en el poder durante 15 largos años. La lista es larga y el espacio es corto, pero todo ciudadano de buena memoria recuerda, de seguro, más de un caso rechinante.
A resultas de una denuncia del Ministerio de Educación y Cultura, un fiscal especializado en Delitos Económicos investiga una eventual defraudación efectuada hasta el 2017. La maniobra según la información obtenida por la fiscalía se basaba en falsificar presuntas donaciones para la promoción de shows culturales a través del Fondo de Incentivo Cultural a cambio de exoneraciones en el pago de impuestos. ¿Cuál era la mecánica? Este Fondo es un instrumento destinado a incentivar a artistas, productores, etc. los cuales presentan iniciativas a ser financiadas. Puede tratarse de montar un espectáculo, una gira, o la publicación de un libro. Entonces, empresas que pagaron el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE) el año anterior, se ofrecen a financiar a esos proyectos. El Conaef, creado en el 2005 por una ley, es un organismo del MEC encargado de administrar el sistema. Otorga a las empresas donantes certificados de crédito a presentar ante la Dirección Impositiva (DGI) equivalentes a un porcentaje de la generosa donación realizada. El objetivo de este mecanismo es el fomento del mecenazgo empresario en favor de la vida cultural. Sin embargo, más de un cangrejo se escondía bajo las piedras y la ex ministra de Cultura, María Julia Muñoz, recién a dos meses de dejar el cargo le dio por ordenar una investigación administrativa sobre el Conaef y su accionar. Las irregularidades, por decir lo menos, parece que se arrastraban desde muchos años atrás y cansinamente, al mejor estilo burocrático, los frutos de la investigación llegaron al despacho del actual ministro de Cultura, Pablo da Silveira. En agosto de 2020, el jerarca ordenó la instrucción de sumarios administrativos a funcionarios que estuvieron involucrados en la gestión del Conaef, además de enviar los documentos a la DGI, al Tribunal de Cuentas y a la Fiscalía General, al tiempo que otros dos sumarios avanzan en forma paralela en el Ministerio de Educación.
Las irregularidades, por decir lo menos, parece que se arrastraban desde muchos años atrás y cansinamente, al mejor estilo burocrático, los frutos de la investigación llegaron al despacho del actual Ministro de Cultura, Pablo da Silveira.
El Tocaf es un pequeño mastodonte, un libro gordo que cualquier persona que haya trabajado o trabaje en la Administración Pública debe conocer y estudiar. Allí se encuentran todas las reglas habidas y por haber, incorporadas en este compendio destinado justamente, a orientar y controlar el uso del erario público. Su existencia se debe a preservar la rectitud en la forma en que se gasta dentro del Estado y se trata de una maraña que debería servir contra los manejos espurios. Pero así como su existencia resulta a menudo en una especie de manea que dificulta la eficacia, por otra parte abundan los que hábilmente encuentran como sacar la pata del lazo. Y por más que se rasgaran sus vestiduras haciendo énfasis en su distintiva probidad, la realidad de los gobiernos del Frente Amplio ha sido muy otra.
Y sino, las licencias gremiales del liceo de San José, donde nada menos que personas a cargo de la educación de los jóvenes como el Sr. Slamovitz se aprovecharon con el beneplácito de Olivera, líder de Fenapes y otras autoridades.