La derrota de Cosse

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La derrota de la intendente de Montevideo Carolina Cosse la semana pasada en la Junta Departamental de Montevideo le impidió tomar un préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por hasta 70 millones de dólares, en una decisión que marcará su gestión.

En efecto, el episodio dice mucho sobre Cosse, su forma de gobernar y sus debilidades como política y gestora.

La solicitud para endeudar a los montevideanos por 70 millones de dólares y por 25 años pedida por Cosse a la Junta Departamental, y su resultado negativo, tiene muchas aristas para analizar. La primera es que era una muy mala propuesta desde el punto de vista técnico. En efecto, ha sido habitual desde antes de que gobernara el Frente Amplio en la capital que la Intendencia se endeudara para las distintas etapas del llamado plan de saneamiento urbano. El problema fundamental que tiene el planteo de Cosse es que metía de contrabando otros temas que nada tenían que ver con el saneamiento, como la compra de camiones de recolección de residuos, contenedores y publicidad. Como lo lee el amable lector, la Intendencia pidió un préstamo al BID para hacer publicidad, seguramente para pintar de verde lo poco que queda de otros colores en la ciudad.

No tiene ningún sentido, es absolutamente indefendible e inadmisible desde el más elemental sentido común endeudarse a 25 años para comprar camiones que no llegan a durar 10 años y contenedores que en el mejor de los casos duran 3 años. Ese tipo de compras deben hacerse con los recursos corrientes de la Intendencia y haberlas incluido en el pedido a la Junta es una verdadera tomadura de pelo a todos los montevideanos.

Si la solicitud hubiera sido solo para saneamiento sin dudas hubiera contado con los votos necesarios en la Junta, probablemente la unanimidad de la misma, pero la propuesta presentada demuestra una doble inutilidad, técnica por lo defectuosa de la iniciativa, y política porque la volvía invotable para la oposición. Lamentablemente el sector Ciudadanos, el mismo que pretende frenar la iniciativa del Tratado de Libre Comercio con China decidió apoyar esta pésima idea de la intendencia frentista, confirmando la desorientación desde que se quedó sin liderazgo. Afortunadamente para ese sector hay dirigentes de peso como la vicecanciller Carolina Ache que tiene las cosas claras y sabe que jugar a colaborar con lo peor del Frente Amplio es un suicidio electoral. También por suerte para el Partido Colorado y el país existe la posibilidad de que esa histórica y fundamental colectividad política del Uruguay recobre un liderazgo con las cosas claras si Pedro Bordaberry decide retornar a la actividad pública.

Queda al descubierto el pésimo manejo financiero de la Intendencia. No faltan recursos porque los montevideanos pagan más que muchas capitales del primer mundo, sino lo que sobra es desidia y amiguismo.

Una segunda arista de este episodio es que el pésimo manejo financiero de la Intendencia quedó al descubierto. En efecto, solo una parte de lo que recauda como tasa de saneamiento se dedica a ese fin, lo que en sí mismo merecería ser estudiado por algún jurista. Además, en la recaudación que realiza de 2 millones de dólares diarios el grueso se va en salarios cuando todo el mundo sabe que un gran porcentaje de los funcionarios municipales sobran, que los cargos de confianza se han multiplicado y que es una verdadera agencia de acomodo de compañeros militantes. A la Intendencia no le faltan recursos, los montevideanos pagamos más impuestos que muchas capitales del primer mundo, lo que sobra es desidia y amiguismo.

Una tercera punta del tema es el terrible manejo político de la situación. Pocas veces como en esta se dejó sentir la falta de relacionamiento que tiene Cosse con el sistema político, incluso dentro de su propio partido. La pose de reina desde la Torre de Marfil no funciona en un país de cercanías en que todo el mundo conversa con todo el mundo. Seguramente si hubiera tenido un mejor diálogo con los ediles y con los líderes de la oposición hubiera tenido mejor suerte llegando a un acuerdo que hubiera sido satisfactorio para todos. Pensó que todo se puede manejar a las patadas, como maneja TV Ciudad y, por suerte, eso no sucede en nuestro país, salvo en esos antros sometidos por temor a su férula totalitaria.

Seguramente la Intendencia de Montevideo tenga que recalcular, y volver a la Junta Departamental con un pedido serio de endeudamiento para saneamiento y contará con los votos de todos los partidos. Es tan sencillo como eso. El revolcón de la semana pasada no viene mal para demostrar que las instituciones de la República funcionan y que no se puede prepotear ni llevar por delante a la oposición departamental. Lo de monarca, al fin y al cabo, corre solo en su afiebrada imaginación.

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