La campaña en ciernes

Cuando comienza a despuntar la campaña electoral en nuestro país parece claro que los principales temas de preocupación de los uruguayos han sido abordados con éxito por el gobierno nacional. No es que vivamos en el paraíso en la tierra, que es imposible de alcanzar, pero claramente hemos cambiado el rumbo de la inoperancia y la desidia que caracterizaron a las administraciones frentistas para avanzar en la dirección correcta. Al analizar los datos fríamente se puede apreciar cómo han existido logros concretos en materia de economía, seguridad o desarrollo social, entre otros.

Cuando se miran los números de la economía es evidente que pese al gran golpe de la pandemia la situación mejoró sustancialmente. Pese a la pérdida de empleos ocurrida durante la pandemia, el mercado de trabajo ha mostrado luego un dinamismo excepcional, que no solo permitió recuperar la gran destrucción de 2020 sino que también la cuenta pendiente que dejó el gobierno anterior de 60.000 empleos perdidos.

Vale la pena recordar, porque en la visión de la oposición es un asunto que brilla por su ausencia, que en el último gobierno frentista se perdieron empleos cada año, y en el acumulado del quinquenio se eliminó un Estadio Centenario de puestos de trabajo. Por tanto, la credibilidad de la izquierda en este asunto, como en la mayoría, está seriamente dañada. En cambio, la capacidad de crear empleos a partir de los incentivos adecuados y de una mejora en el clima de inversiones propiciado por la actual administración es por demás evidente.

Si a eso le sumamos el dato conocido recientemente respecto a la recuperación del salario real, que ya marca que se encuentra por encima del 2019, apreciamos que la masa salarial, vale decir el valor que perciben los trabajadores del país que resulta del nivel de empleo por el nivel de salarios, es mucho mayor que el que dejó el último gobierno del Frente Amplio. El compromiso del gobierno nacional asumido en 2020 de recuperar el salario real en su propio quinquenio no solo se cumplió, sino que se cumple antes de tiempo a mediados de 2023. Esto se debe al empeño para que mejoraran los salarios, variable nominal, que se vio reforzada por la sensible baja de la inflación, que alcanzó su menor nivel en 18 años. Por tanto, es evidente que en todos los frentes que hacen a la principal fuente de ingresos para los uruguayos las mejoras han sido sensibles y es un dato que no puede desdeñarse porque lo viven las personas en sus bolsillos todos los días.

En materia de seguridad, pese a los repetidos versos de la oposición, es notorio que los números también mejoran. Mientras que en los 15 años de administraciones frentistas todos los delitos aumentaron, en lo que va del actual gobierno se registra una notoria disminución de la gran mayoría. Es evidente que la Ley de Urgente Consideración fue clave para ello, dándole mayores herramientas a la policía, así como el respaldo político del que carecía en tiempos en que los que se visten de azul eran vistos como los malos de la película y los delincuentes eran exculpados con teorías sociológicas de cuarta categoría. Quedan aspectos por mejorar, indiscutiblemente, como la acción de los fiscales y otros actores que parecen no valorar el enorme trabajo policial para abatir la delincuencia, pero no pueden caber dudas de que el rumbo es el correcto.

En términos de políticas sociales también los resultados son claramente satisfactorios. El cambio de enfoque llevado adelante por el Mides está rindiendo frutos, se ha desacelerado el incremento de personas en situación de calle y los nuevos programas que apuntan a la reinserción social a través del empleo son extraordinariamente auspiciosos. Es cierto que la pobreza aumentó en la pandemia, pero debe señalarse que el incremento fue el menor del continente y que las mejoras a partir de 2021 son palpables y sensibles.

A eso debe sumarse el esfuerzo en reformas estructurales, como la transformación educativa y la reforma de la seguridad social, acciones de gran responsabilidad con las generaciones futuras de gran impacto en la calidad de vida de los uruguayos en el largo plazo. La suma de logros, por lo tanto, es muy importante, más si se lo compara con el último período del Frente Amplio que no tiene un solo número que le dé bien a pesar del crecimiento de la economía. Entre la continuidad o el cambio que es la gran variable sobre la que decidiremos el año próximo, al mirar los datos concretos que importan no pueden caber dudas sobre la opción a tomar.

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