Hamás, niños y Frente Amplio

Israel y el mundo se estremecieron en estos últimos días por la existencia de pruebas sobre atrocidades cometidas por los terroristas de Hamás en un kibutz, con fotos que muestran la existencia de “bebés decapitados”. A ciencia cierta no se sabía ni se sabe mucho de los rehenes que tomó Hamás en su ofensiva, e incluso lo que ocurrió a su regreso a Gaza.

Lo cierto es que pocos días después de ocurrido el ataque, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, viajó a Tel Aviv, donde fue recibido por el primer ministro Benjamin Netanyahu. En el curso de esa entrevista Netanyahu le mostró a Blinken “fotos de bebés asesinados y quemados por Hamás”, indicó la oficina del jefe de gobierno.

En una de las fotos, publicadas por el gobierno israelí en la red social X, se ve el cuerpo de un niño ensangrentado en una bolsa mortuoria y en otras imágenes se ven restos carbonizados de otro bebé.

Esas imágenes “superan prácticamente todo lo que un ser humano puede entender y asimilar”, dijo Blinken. “El mundo está viendo nuevas pruebas de la perversidad y la inhumanidad de Hamás (...), dirigidas contra bebés, niños, jóvenes, adultos, ancianos, personas discapacitadas”, agregó.

No hay dudas, el mundo volvió a estremecerse y a esas imágenes deben sumárseles los cientos o miles de muertos que cayeron simplemente por el hecho de vivir en su patria, en Israel. Pero no todo el mundo, hubo países que se hicieron los distraídos (Cuba y Venezuela en la región) y hubo partidos políticos que reaccionaron con pasividad cómplice al ataque terrorista que generó esas muertes. Porque lo ocurrido fue lisa y llanamente un ataque terrorista y las fotos de los niños fue solo una parte de todos los horrores ocurridos ese día y que seguirán ocurriendo. Porque la consigna es matar.

Acá en Uruguay los integrantes de la Coalición Republicana rechazaron de inmediato el ataque salvaje contra Israel, país al que se le trasmitió su apoyo. Pero no ocurrió lo mismo dentro del Frente Amplio. El Partido Comunista fue el primero en pronunciarse y, siguiendo su línea, historia y tradición se limitó a hablar sobre “las acciones realizadas por Hamás” (obviamente que excluye la palabra terrorista). Más adelante rechaza “cualquier acción terrorista y -agrega- también calificamos como tales la brutal política de ocupación y exterminio del gobierno de Israel durante décadas”.

Las imágenes estremecedoras del terrorismo de Hamás desataron una ola de condena global. En Uruguay, quedaron en evidencia las diferencias del oficialismo y el FA sobre la dinámica de la crisis.

Así, los legisladores del Frente Amplio, senadores y diputados, cuando se trató el tema en el Parlamento, abrieron matices al vituperio cuando el escenario abre, inexorablemente, una condena irrestricta. Y se sumaron organizaciones que hablan el mismo idioma y tienen la misma ideología como la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU) y -obviamente- el Pit-Cnt.

Esa reacción masiva nos hacer recordar que en Europa, el parlamento de la Unión Europea (19 de septiembre de 2019) situó oficialmente al comunismo al mismo nivel que el nazismo, tras aprobar una resolución en la que se condenó que “ambos regímenes cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones, y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad”, acá se autoinvisten la representación de los trabajadores y utilizan las instituciones democráticas para entorpecer la tarea de un gobierno legítimamente constituido. Y reclaman “defensa de la vida” mientras caprichosamente se olvidan que el partido de la hoz y el martillo ha sumado en el mundo más de 100 millones de muertos (bastante más que el nazismo).

Da lástima ver cómo algunos integrantes del FA que buscan marcar un perfil de izquierda distinto al comunismo o el socialismo, no se animan a enfrentarlos públicamente ni siquiera en cuestiones humanitarias.

Se salva el intendente de Canelones, Yamandú Orsi de esta majada, que a través de un tuit (“Nuestra solidaridad con el pueblo de Israel. Y nuestra condena al accionar terrorista de Hamás. Esto solo conduce a más violencia”) marcó una posición distinta y diferente a la falta de contundencia a ni- vel parlamentario que reclama la hora.

Siempre lo mismo, aunque existan niños decapitados.

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