Finalmente apareció la papeleta del Pit-Cnt para impulsar su reforma constitucional sobre el futuro sistema previsional. Es lisa y llanamente una “barbaridad” como la ha calificado el Dr. Rodolfo Saldain, el gran responsable de la reforma de la seguridad social, o un “mamarracho”, calificativo más radical que se ha manejado dentro del sector bancario.
La idea surgida en el seno del Pit-Cnt (no se sabe mucho qué puede hacer el Frente Amplio), luego de aprobado el nuevo texto en materia jubilatoria que por meses estuvo en consideración y discusión en el Poder Legislativo, es impulsar una reforma del texto constitucional mediante la recolección de firmas. Se necesita el 10% del padrón electoral (unas 270 mil) y, de llegarse a esa cifra, la consulta se llevaría a cabo simultáneamente con las elecciones nacionales de octubre 2024.
Los temas que se proponen es bajar a 60 años la edad de retiro no obligatoria, que el monto mínimo jubilatorio esté atado al salario mínimo nacional y que se eliminen las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP), “quedando prohibidos los sistemas de ahorro individual con destino jubilatorio”, reza la papeleta del Pit-Cnt o el Fapit si ya incorporamos (como corresponde) al Partido Socialista. Es decir, que queda rotundamente prohibido este tipo de ahorros.
Esta “nueva disposición” que se promueve ya se había impulsado por el Pit-Cnt y el FA en 1996 cuando se aprobó la ley de las AFAP, el primer gran aporte al sistema jubilatorio antes de que se viniera la noche. El pueblo rechazó esta propuesta: estaba harto que el Estado, a través del Banco de Previsión Social, se quedara con todos los aportes de los uruguayos y los gastara sin miramientos en el día a día.
Esto es lo que quiere el Pit-Cnt que vuelva en nuestro país.
Pero en este caso hay más: el Estado se apropia directamente de los ahorros de los uruguayos que ya están en poder de las AFAP. Dicen que será mediante un fideicomiso. Pero pinta más para una expropiación derecho viejo porque hoy (los ahorros) son propiedad de los trabajadores, de los aportantes.
Con este fideicomiso que dicen que se crea (está en la papeleta del Pit-Cnt) pasarían a ser propiedad del BPS. Ahí está la apropiación. No en la figura del fideicomiso (obvio) sino que se desconoce que eso es propiedad de los ahorristas. Tal como lo hizo el kirchnerismo en la Argentina. ¿O ya se olvidaron?
Las AFAP administran en el país más de US$ 22 mil millones, que pertenecen a un millón y medio de uruguayos. Equivale al 30% del Producto Interno Bruto. Y esos fondos tuvieron una rentabilidad real del 6,75%.
En el sistema actual -apuntan las AFAP- la cuenta de ahorro de cada persona es individual. Es parte del patrimonio de cada uno y no es embargable. Esta propiedad que hoy tienen los trabajadores pretenden expropiarlas y convertirlas en patrimonio del BPS. Lo que se busca con la reforma es hacer desaparecer el derecho de propiedad que hoy tiene cada ciudadano sobre sus fondos y entregárselos al Estado.
Lo que se busca con la reforma jubilatoria que promueve el Pit-Cnt es hacer desaparecer el derecho de propiedad que hoy tiene cada ciudadano sobre sus fondos y entregárselos al Estado.
Saldain se extendió en otros temas de la reforma que promueve el Pit-Cnt. “No es solo que afecta la reforma aprobada, sino que inviabiliza la Caja Bancaria y la reforma de la Caja Profesional. Está hecho con una gran impericia y una gran improvisación”.
También está la edad de retiro como elemento fundamental en la ley aprobada por la Coalición Republicana y que ahora se quiere mandar al tacho. La realidad de los uruguayos dice que cada vez viven más tiempo. Se hace imprescindible subir los años para las jubilaciones. Los 60 años de edad fueron fijados por ley del año 1925, hace casi un siglo. La gente hoy cada vez vive más, los jóvenes cada vez son menos en la ecuación demográfica, lo que hace que la salida sea cada vez más tarde.
Hay una realidad demográfica que obliga a actuar: la tasa de fecundidad en Uruguay es de 1,4 lo que asegura que cada vez habrá menos activos para sostener cada vez a más pasivos. Eso al tiempo que se observa un marcado crecimiento de la expectativa de vida: en 1975 era de 69 años, en 2020 de 78 años y para 2065 se prevé en 87 años. Es una realidad, guste o no guste.
Por último, con esta privatización de los aportes desaparece la posibilidad de que se termine de una vez por todas, la injusticia que viene de la mano del IASS. Con este gobierno ha habido una pequeña quita, y existe la promesas de hacerlo desaparecer. Con la reforma propuesta se esfuma esa posibilidad porque habrá que sacar dinero de abajo de las piedras.