Estamos advertidos

Ayer se reunió el plenario del Frente Amplio para discutir el programa de gobierno que propondrá a la ciudadanía en las elecciones del próximo año. Fue, por tanto, una instancia importante, ya que vemos alguna punta más de la madeja sobre lo que está pensando el principal partido opositor, más allá de las críticas permanentes y la oposición sistemática a todas las medidas del gobierno.

Todos hemos presenciado en lo que va del actual período de gobierno cómo la estrategia frentista de oposición contumaz a la acción de la Coalición Republicana se ha desplegado con particular violencia.

Al costo incluso de dañar el interés nacional, la dirigencia frentista no ha vacilado a la hora de hablar mal de nuestro país en el exterior, como ha hecho la intendenta Cosse, incidir en la imagen del país en el exterior con falsos informes sobre libertad de prensa, mentir sobre las cifras de la seguridad o intentar socavar la estrategia sanitaria en medio de una pandemia. Nadie con un poco de honestidad intelectual puede dudar de que el Frente Amplio ha desplegado la oposición más antipatriótica, que recuerda la historia de la República.

Lamentablemente, a juzgar por las encuestas, esta estrategia parece estar funcionando, pese al éxito del gobierno en términos de política económica, de seguridad, de inversiones, de creación de empleo y de la recuperación de la imagen del Uruguay en el mundo ahora que nos oponemos a las dictaduras de la región y somos un faro de libertad en medio de un continente en tinieblas.

En este sentido, la Coalición Republicana tiene el desafío de plantar cara con mayor firmeza a la campaña permanente del insulto y la mentira que sigue el Frente Amplio.

Seguramente será tarea de los precandidatos a presidente una vez que estén en la cancha, teniendo claro que no pueden ser ingenuos, que correrse hacia la izquierda no sirve para ganar posiciones sino para legitimar la radicalización frentista y que todos deberán afinar me jor la melodía que suena estos úl- timos meses si quieren que la Coa lición vuelva a triunfar el año que viene.

Uno de los aspectos clave es cuál es la propuesta que se le presentará a la ciudadanía en temas centrales para el futuro del país. Más allá de que todos propondrán mejorar la salud, la seguridad, la educación, la vivienda y todos los lugares comunes que llenan las páginas de los programas de gobierno que nadie lee, debemos prestar atención a los par-teaguas que se divisan con nitidez.

El programa del Frente Amplio, como ya fue anticipado por varios de sus dirigentes, economistas, contadores y centros de estudios aliados incluirá un incremento de impuestos a la población con el fin de volver a la dinámica de crecimiento incontrolado del gasto público para satisfacer la demanda de sus principales grupos de presión, no para mejorar los servicios públicos.

En tiempos en que la revolución tecnológica pautada por la inteligencia artificial lleva en todos los países civilizados del mundo a la reducción de la burocracia, el Frente Amplio propone ampliarla, con el simple y criticable argumento de responder a los sindicatos que son su base militante.

En este punto puede y debe hacerse fuerte la Coalición Republicana, planteando que irá por el camino exactamente opuesto al que propone el Frente Amplio.

Anunciando que en caso de volver a triunfar seguirá el camino iniciado por el gobierno de Lacalle Pou de comenzar a reducir la carga tributaria sobre la población. La presión fiscal en Uruguay no puede seguir aumentando, lo dicen todos los informes internacionales y todos los uruguayos de a pie, así como lo afirmó el propio Ministro de Economía de la administración anterior mientras subía los impuestos.

Si se logra instalar este asunto como uno de los puntos centrales de la campaña la Coalición logrará comenzar a revertir las encuestas que hoy presagian una elevada votación del Frente Amplio.

Como en 1999, cuando Batlle le ganó el balotaje a Vázquez gracias al decidido apoyo de Lacalle Herrera y poner en el centro de la discusión la creación del IRPF propuesto por la izquierda, en 2024 debe quedar en blanco sobre negro quién propone reducir el IRPF y el IASS y quién quiere sacar más dinero de los bolsillos de los uruguayos.

Del lado del Frente Amplio el asunto ya quedó laudado, proponen aumentar los impuestos. Del lado de la Coalición Republicana se aguarda con expectativa si logra tomar el toro por las astas y decirle claramente a la ciudadanía si propondrá una medida opuesta, clara y popular.

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