Estalla el mentirómetro

Sabrán disculpar los lectores el neologismo del título, pero el idioma español ya no alcanza para describir algunas facetas de la agenda informativa. Son tiempos complicados para la oposición político-sindical. El balance brindado anteayer por la ministra de Economía y Finanzas Azucena Arbeleche es concluyente e incontrastable. Las reformas de la educación y la seguridad social (dos vergonzantes debes de los tres gobiernos anteriores) avanzan a paso firme. La imagen internacional del gobierno se ha visto fortalecida por la defensa explícita que hace nuestro presidente de la democracia y la libertad en los foros regionales. El mismo Financial Times, con que los opositores se regodeaban hace algún tiempo por una crónica ideológicamente sesgada, ahora señala a Uruguay como una nación modelo para el mundo.

Mientras todo esto ocurre, un partido de oposición que debería estar abocado a la generación de propuestas para seguir avanzando al progreso, se dedica todos los días a tergiversar pequeños hechos y amplificar lisas y llanas falsedades. No solo lo hace con la pretensión de horadar la confianza ciudadana en el gobierno. Se siente forzado a hacerlo para llamar la atención, en su desembozada competencia interna por la candidatura frenteamplista de 2024.

Y parece que vale todo. Se golpean entre ellos como en los autitos chocadores: entre Orsi, Cosse y Lima no se pusieron de acuerdo en quién presidir el congreso de intendentes; Orsi cuestiona a Cosse por su acto político con Lula; Bergara se muestra extrañado por la visita de Leal a los padres de Astesiano, y así podríamos seguir. En lo único que son contestes es en el mandato de pegarle al gobierno en todo lo que se pueda, con una virulencia que, parecen no darse cuenta, lesiona su propia credibilidad en lugar de fortalecerla.

En los últimos días, se dio una seguidilla de mentiras que antes podía calificarse de exasperante, pero que ya llega al límite de lo risible.

Los dirigentes siempre exaltados de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria salieron a proclamar, como muestra del supuesto fracaso de la transformación educativa, que el 63% de los docentes había elegido horas en los grados que la reforma no modifica. El presidente de Anep Robert Silva tuvo que salir a explicar que eso era falso: “es exactamente al revés de lo que dice Fenapes. El 63% de los docentes efectivos optaron por la educación básica integrada. Esto es, por la transformación curricular. Un nuevo relato, una nueva mentira”.

En el Teatro de Verano y los tablados, las murgas compañeras siguen haciendo chistes con la estupidez de aquella donación de pescado, que se había demostrado que fue tal y no un cargamento de droga que intentaran inventar.

El senador Mario Bergara llegó al extremo infamante de elogiar en sus redes sociales a un grupo de militantes que pintó un muro donde acusaba al gobierno de corrupto y ladrón: “Admirable”, escribió, agregando que fue “un gusto haberlos acompañado”.

Luego aparecieron declaraciones frenteamplistas adjudicando a la reforma de la seguridad social un supuesto beneficio diferencial para los retirados militares, lo que fue tajantemente desmentido por el ministro Javier García: “están repitiendo conceptos que no son correctos, errores conceptuales serios, lo cual es grave”.

Pero hay más. El martes pasado, La Diaria publicó un extenso reportaje al senador frenteamplista Sebastián Sabini, donde insiste sobre la absurda especie de que el Ministerio del Interior habría espiado a estudiantes y docentes de un liceo público: “¿La Dirección de Investigaciones de la Policía Nacional se encarga de hacer seguimiento del accionar de docentes y estudiantes? ¿Es un procedimiento habitual?”. Se trató de un trascendido inmediatamente desmentido -como lo del misterioso cargamento de pescado que resultó no ser más que eso: pescado- pero se ve que cualquier monedita sirve para castigar al gobierno.

Ya no son coincidencias. Estamos ante una estrategia consistente y constante de desparramar fake news para pescar incautos.

Sería un buen momento para que alguno de los partidos que integran la Coalición Republicana (no el gobierno, que no está para distraer su tiempo en semejantes simplezas) se tomara el trabajo de publicar un sitio web donde desmentir una por una esas tonterías. Desde esta página proponemos un título para el humorístico emprendimiento: ¡FAlso! (así, con la “f” y la “a” mayúsculas).

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