¿En contra de bajar impuestos?

Aunque cueste creerlo el Frente Amplio, en su inercia de oponerse a todo lo que haga el gobierno, ha salido a cuestionar la baja de impuestos que se anunciará el próximo 2 de marzo en el Parlamento. Los argumentos esgrimidos, contradictorios cuando no carentes de sentido, hablan mucho del momento que vive el partido opositor más que de las propuestas del gobierno. Más aún, que el gobierno esté concretando transformaciones relevantes para el país parece ser motivo particular de encono para muchos dirigentes frentistas.

De acuerdo a lo anunciado por el Presidente de la República y la Ministra de Economía el próximo 2 de marzo, cuando el primero realice su exposición de rendición de cuentas ante el Parlamento, se conocerán los detalles de una rebaja impositiva en el IRPF y el IASS, dando cumplimiento a lo planteado en el Compromiso por el País, suscrito por los partidos de la Coalición Republicana en la pasada campaña electoral. El hecho en sí es por demás significativo en múltiples aspectos que vale la pena resaltar.

Quizá lo más relevante, es que marca una visión sobre la economía y sociedad que contrasta con la del gobierno anterior y lo que plantea hoy en día el Frente Amplio. Uruguay es el país con la mayor presión fiscal del continente después de Cuba de acuerdo al BID, lo que es por demás gráfico respecto a la situación fiscal en que se encuentra el país. El propio exministro Astrori reconoció que la carga tributaria en Uruguay era excesiva, lo que parecen desconocer los actuales dirigentes de la oposición.

¿Cuáles son las dos visiones que se contraponen? La del gobierno claramente apuesta por la libertad de los ciudadanos, tomándolos como seres adultos que pueden disponer de sus recursos y dedicarlos a lo que entiendan mejor para ellos mismos, su familia y la sociedad. La del Frente Amplio, por el contrario, trasunta una nula fe en la capacidad de los uruguayos para actuar por sí mismos, entendiendo que es mejor que el Estado se haga cargo de la asignación de recursos.

El partido opositor parece seguir la máxima de Benito Mussolini “Todo dentro del estado, nada fuera del estado, nada contra el estado”. Cada idea que tienen es para un programa que debe llevar adelante suprimiéndoselo a la sociedad civil, todo debe pasar por el control de políticos y burócratas para que les parezca aceptable, nada que se escape del control del Gran Hermano les resulta de su agrado. Detrás hay una concepción muy totalitaria, que desconfía del ser humano individual y de la sociedad actuando en libertad y que, por lo tanto, quiere tener bajo control político.

Las propuestas que viene realizando el Frente Amplio y algunos de sus centros de estudios afines dónde trabajan sus técnicos que se quedaron sin trabajo al perder el gobierno van precisamente en el sentido de que deben aumentarse los impuestos porque entienden que “hay margen para hacerlo”. Pseudoespecialistas en temas tributarios que desconocen hasta que impuesto es el que recauda más en nuestro país pero que van a la televisión a gritarle y a agredir a mujeres de la Coalición se han manifestado claramente en este sentido. El propio Frente Amplio a través de sus dirigentes y legisladores también al manifestar explícitamente tanto durante la pandemia como durante la discusión de la reforma previsional que debían aumentarse los impuestos.

Por tanto, este es un asunto crucial que marca dos visiones absolutamente contrapuestas de entender la sociedad. ¿Las personas deben ser más libre o menos libres? ¿Deben disponer de sus propios recursos o es mejor que los administre el Estado?

Afortunadamente para los uruguayos el gobierno está en la línea de darles mayor libertad y por eso se reducirán -luego de arreglar el descalabro fiscal que dejó el gobierno anterior- impuestos que pesan sobre la clase media trabajadora. Nadie que pague el mínimo de IRPF o que sea el sostén de su familia con una jubilación que paga IASS es rico y solo desde una galaxia muy lejana a la realidad como la que parece habitar el senador Bergara se puede afirmar otra cosa.

Por cierto que el actual gobierno dedica más recursos a políticas sociales que el anterior y ya está ejecutando el Bono Crianza, por ejemplo, como nuevos planes para atender a quienes más lo necesitan. Por eso es que hoy puede con plena legitimidad realizar una reducción tributaria muy bienvenida para aquellos uruguayos que viven al día y también merecen alguna vez ser vistos como sujetos de derecho y no meros contribuyentes esquilmados por el insaciable Leviatán uruguayo. Con estas medidas el presidente Lacalle Pou está cumpliendo su promesa de que los uruguayos al final del actual período vamos a ser más libres.

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