Embestida contra la educación

SEGUIR

Introduzca el texto aquí

Una de las embestidas más fuertes y sorprendentes de la campaña por el Sí es la que se hace contra el capítulo de la educación. Sorprendente porque todo lo que se denuncia no está en la ley. La educación pública no se privatiza. No hay una sola línea que siquiera lo insinúe.

Si bien Fernando Pereira debió reconocer, en un programa de televisión, que nada en la LUC proponía tal privatización y luego Esteban Valenti hizo un reconocimiento similar, la publicidad, la folletería y el mensaje final de quienes proponen derogar la ley, insiste en que sí se privatiza.

Un aspecto que mucho duele a quienes quieren derogar la ley es que ella cambia el mecanismo de gobernanza de la educación. En el Consejo Directivo Central (Codicen) se mantiene un colegiado que incluye a los representantes de los docentes, por lo general propuestos por los sindicatos, pero ello no se repite en las direcciones de Primaria, Secundaria y Técnico-profesional, que pasaron a ser unipersonales.

Los sindicatos sienten que quedaron afuera de la gobernanza de la educación y por eso sostienen que la ley refleja una intención privatista.

No es así. Los consejos pasaron a ser direcciones para lograr eficacia, algo que hacía falta en el sistema educativo.

El cambio además implicó una fuerte impronta estatista. El jerarca actúa en nombre del Estado y nada ni nadie por fuera del Estado interviene ni en su designación ni en la gestión de cada una de las ramas.

Por el contrario, la presencia de delegados sindicales en los antiguos Consejos era, sí, una forma de privatización parcial de la educación. Los sindicatos no son organismos públicos ni son parte del Estado. Son organizaciones sociales y por lo tanto, instituciones privadas.

Es cierto, sí, que con la LUC la injerencia sindical retrocede (nunca lo suficiente, por cierto) y eso es lo que le duele a los sindicatos. No les interesa ni el país, ni la educación, ni los jóvenes. Solo quieren tener una cuota de poder que fue inmensa durante los gobiernos frentistas, ahora algo reducida gracias a la LUC.

Los sindicatos no se dan cuenta de que eso es lo que la gente quiere. Cuando la ciudadanía vota a un partido o a una coalición de partidos para que gobierne, quiere que esa coalición se haga cargo de la educación.

No les interesa ni el país, ni la educación, ni los jóvenes. Solo quieren tener una cuota de poder que fue inmensa durante los gobiernos frentistas, ahora algo reducida gracias a la LUC.

¿A quién representan los sindicatos de la educación? A sus afiliados, ni siquiera a la totalidad del cuerpo de profesores y maestros. Que su cara más visible sea este puñado de insólitos sindicalistas de la Fenapes, no hace más que darle la razón a la gente.

Otra de las falsedades fue la referida a la edad en que empieza a ser obligatoria la educación de los niños. Quienes quieren derogar la ley sostuvieron que la LUC eliminó la obligatoriedad de la educación en niños de 0 a 3 años.

Con su denuncia pretendían evidenciar el horror de haber quitado esa obligatoriedad y mostrar la decisión como un terrible retroceso.

No tomó más de dos minutos aclarar que la LUC no modificaba nada. Anteriores leyes de Educación aprobadas por gobiernos frentistas tampoco establecían esa obligatoriedad. Hace tiempo la obligatoriedad es a partir de los cuatro años y nada cambió, nada se innovó, nada se tocó.

Hubo un aspecto de ese tema que no generó reparos. Todo se concentró en dejar en evidencia la falsedad del hecho, pero no se prestó atención a lo que el reclamo en realidad pretendía. ¿Educación obligatoria entre los 0 y los 3 años? ¿Realmente eso querían? ¿Imponerle al niño recién nacido una educación por fuera de lo que le ofrece la madre, el padre, la familia? ¿Qué ya desde el nacimiento sea obligatorio que los padres entreguen sus niños al Estado?

Da para asustarse. Al pretender decir que la LUC modificaba algo que no modificaba, se apoyaba la idea totalitaria (no se nos ocurre otra calificación) de que el Estado debía hacerse cargo de la educación de los niños desde el nacimiento mismo, y sacarle así toda potestad a los padres.

Para el registro quedó la solitaria opinión de la diputada Ana Olivera que en la comisión correspondiente dijo: “yo comparto el criterio de que (a esa edad) no debe ser obligatoria”.

Lo que es evidente es que para cuestionar el capítulo de educación de la LUC, los promotores del voto por Sí manejaron información equivocada, si no deliberadamente falsa.

Este es solo un ejemplo de como se desarrolló durante estos meses el debate sobre la LUC. Nos han estado haciendo perder nuestro tiempo por nada.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

Editorial

Te puede interesar