EL gesto del candidato demócrata John Kerry, al concederle el triunfo a su contrincante George Bush, antes de contar con los cómputos finales, fue un acto tan digno como inteligente. La grandeza de su discurso en la derrota, al reconocer públicamente el triunfo de su adversario, fue coincidente con lo que le cabe al candidato de una nación que es el ejemplo más sólido de democracia.
Sus palabras engrandecieron su figura y revelaron no sólo un profundo sentido común, sino un bien entendido patriotismo, al optar por no mantener al país de rehén por lo menos durante 11 días más, hasta la dilucidación formal de la contienda.
En contra de la opinión de sus abogados que le aconsejaban una posible lucha legal, el senador supo aquilatar que así como difícilmente lograría obtener más electores que Bush en Ohio, un Estado que sabían de antemano iba a ser un gran obstáculo, el peso de la votación popular no podía ignorarse, aun cuando rija en ese país el sistema de Colegio Electoral. El actual presidente le llevaba en la primera ecuación, una ventaja de tres millones y pico de votos que no podía dejar de tener en cuenta.
CON una participación eleccionaria mucho más grande que las habituales, en este país donde a diferencia del nuestro, no hay obligación de votar, el actual Presidente iniciará su mandato próximo con un respaldo mucho mayor que en la anterior elección, de complicado final. En esta ocasión, la afluencia de votantes fue de unos 120 millones de personas, equivalente a un 60% de los habilitados, algo que no sucedía desde 1968. George Bush se ha convertido en el Presidente con más votos en la historia de su país, logrando una victoria aplastante que le permitirá contar con mayoría en el Senado, al incorporar 5 nuevas bancas, lo mismo que en la Cámara de Representantes.
El apoyo recabado por Bush se asienta en un fortalecimiento de ciertos valores tradicionales como el de la familia y la religión, junto al miedo provocado por el terrorismo. La sensación de que Bush es el hombre más firme para defender a los norteamericanos del odio de los fanáticos musulmanes, junto a la esperanza de que al final se logrará el objetivo de transformar a Irak en una democracia, pudo más que el rechazo a la política de guerra preventiva impulsada por la actual Administración, a pesar de los soldados norteamericanos que pierden diariamente la vida en la cruenta posguerra.
Además, es parte de la tradición norteamericana, no cambiar de Jefe en el medio de una guerra. Salvo cuando la guerra de Vietnam, aunque en ese caso fue distinto porque Lyndon Johnson, quien podía aspirar a la reelección ya que el tiempo en que ocupó la presidencia luego del asesinato de Kennedy se lo permitía, aun sumado a su propio período, no se postuló.
LA victoria de Bush consolida a la vez, ciertos postulados que formaron parte de la campaña, como la posición contraria al matrimonio de los homosexuales. En estos comicios, además de elegirse el primer mandatario para conducir a la nación, en 34 estados se realizaron consultas respecto de 163 temas polémicos como la inmigración, la investigación con células madre, el aborto, el consumo de marihuana, etc. Bush no hizo concesiones con miras a conseguir al electorado de los indecisos o los moderados y entre sus votantes, según los sondeos, la guerra al terrorismo representaba el 86% de sus preocupaciones, seguida de cerca por las cuestiones morales. Entre el electorado de John Kerry, (portador de unas iniciales que parecían augurar el éxito), en cambio, estos asuntos ocupaban un 14% y 18% respectivamente, mientras la evolución de la economía con su aumento del déficit y del endeudamiento, figuraba en lugar preponderante.
Obtenido el triunfo habrá que ver si Bush continúa con la prédica que tan buenos resultados le ha dado, como a la vista está, o si moderará algo su posición en busca de facilitar la concordia en un país que se ha mostrado fuertemente dividido.
TAMBIEN su discurso y las palabras vertidas en la conversación telefónica mantenida con su adversario, cuando éste lo llamó para felicitarlo, tuvieron un muy buen nivel, no exento de magnanimidad y aprecio manifiesto, por las cualidades de quien fuera su adversario, lo que puede interpretarse como un mensaje de paz hacia sus contrarios, orientado a "sanar las heridas de la campaña", como dijera Kerry y en pos de la unidad, lo cual aparece como muy positivo.
Las obras del IAVA
No asiste razón a quienes invocan la calidad de "monumento histórico" del Instituto Alfredo Vásquez Acevedo para justificar la demora en las obras de reparación.
La Ley Nº 14.040, de 20 de octubre de 1971, que reconoce el patrimonio histórico, artístico y cultural de la Nación, estableció sobre los edificios comprendidos las servidumbres "que en cada caso resulten impuestas por la calidad, características y finalidades del bien", aclarando que ellas consistirían en la prohibición "de realizar cualquier modificación arquitectónica que altere las líneas, el carácter o la finalidad del edificio", así como el destinarlo a usos incompatibles con las finalidades de la propia ley.
Lo que el IAVA está reclamando desde hace años es una simple, aunque importante, reparación de revoques y pisos y una atención de la instalación eléctrica, cuya realización no va a afectar aquellas exigencias.
No se justifica por lo tanto, que, disponiendo de los recursos necesarios para las obras dentro de los rubros del "Programa de Mejoramiento de la Enseñanza Media y la Formación Docente", el famoso "Memfod", no se haya cumplido aún con la ejecución de unos trabajos que, en el mes de mayo, fueron previstos para agosto. Estamos en noviembre.