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No hay caso. Nada le viene bien al Pit-Cnt y su socio el Frente Amplio. Todo lo que surja del presidente Lacalle Pou es motivo de críticas.
Desde el primer día o antes, cuando el veredicto de las urnas sentenció inapelable quién era el ganador después de 15 años de FA en el poder y se tomaron cuatro días más para reconocer su triunfo. Ahí ya se vio sus patéticas facetas de mal perdedor, que han arrastrado a lo largo de estos dos años. Malhumorados, disfrutando de los problemas que golpeen la Torre Ejecutiva, poniendo palos en las ruedas o abusando de las zancadillas. ¡Qué pobreza! Pero es lo que hay y lo que son.
Su caballito de batalla (y de falsedades) fue en los últimos meses la Ley de Urgente Consideración, con muchos artículos que el FA votó en el Parlamento pero que el Pit-Cnt los rechazó, los de-sautorizó y los obligó a una intensa militancia contra lo que habían votado. Y ahora viene el desenlace: el referéndum sobre 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración que dentro de 15 días decidirá el pueblo uruguayo, el soberano, en voto secreto y obligatorio como manda la Constitución.
Pero ese desenlace volvió a ser objeto de problemas, zancadillas y frases estentóreas en su obsesivo intento de derrotar al gobierno, no porque esté haciendo algo malo o la gente protestara por la LUC, sino porque la desesperación acumulada desde que fueron vencidos en las últimas elecciones los lleva permanentemente a buscar su destrucción.
El episodio de la cadena nacional de radio y televisión para marcar el cierre de campaña pinta claramente esta desesperación. Cuando el gobierno anunció que se podría utilizar y lo más probable y lógico fuera que en su nombre hablara el Presidente, desde todos los rincones del Pit-Cnt y el FA salieron de inmediato a criticar: “es anticonstitucional”, “el Presidente debe abstenerse”, “es un problema democrático porque se embandera con una de las posiciones” y otras por el estilo. Inventos y falsedades.
¿Cómo no va a poder defender el Presidente y dar explicaciones sobre una ley que lleva su firma? ¿Por qué un mandatario no puede defender su gestión de gobierno y una ley que prometió en la campaña electoral? ¿Acaso el Presidente tiene que delegar su responsabilidad?
Tiempo atrás el constitucionalista Ruben Correa Freitas ya había dicho exactamente lo contrario: “El Presidente no solo puede hablar y defender la LUC. Para mí es una obligación política, jurídica y moral. Lo que no puede hacer es participar en actos políticos partidarios”. Y el también constitucionalista Martín Risso se sumó al legítimo protagonismo del Presidente: “Me parece clarísimo que sí. No parece ser un tema discutible. Sería absurdo que el Presidente no pudiera defender lo que hizo”.
Pero, pese a su derecho a la cadena nacional, Lacalle Pou anunció que estaba pensando en no usarla y en su lugar convocar a una Conferencia de Prensa como cierre de campaña, para responder todas las preguntas o dudas sobre la Ley. Y poco después se confirmó que este iba a ser su cierre.
De inmediato, al Pit-Cnt y el FA tampoco les gustó. El dirigente sindical José Olivera, uno de los participantes en las conversaciones en representación del SÍ, se molestó porque “todos sabemos el peso, la importancia, la trascendencia y la cobertura que se le da a una conferencia de prensa de un presidente”.
Lo cierto es que no hay nada nuevo. Si se busca un Presidente que permanentemente ha estado en contacto con los periodistas y ha respondido a todas sus preguntas en cualquier lugar que se encuentre, el indiscutido es Lacalle Pou. Lo hizo desde que asumió, a lo largo de toda la pandemia, con noticias buenas y noticias malas y lo continúa haciendo hasta ahora. No ha habido ningún bloqueo a ningún medio de prensa y ese dar la cara permanentemente ha permitido un diálogo que ahora simplemente busca repetir. Ha sido y es su estilo, por más que una cadena nacional tenga mayor penetración en el país.
Lamentablemente hay muchos que no comprenden, que no aceptan el libre juego de la democracia, que se consideran infalibles y, como tales, dueños de la verdad absoluta. Que entienden que la mayoría se ha equivocado y asumen que el enfrentamiento abierto y hasta desesperado marca su ruta; practican con entusiasmo la política de la zancadilla artera. Sus convicciones democráticas -si alguna vez las tuvieron- flaquean rápidamente y desaparecen al poco tiempo, apagadas por el malhumor de la derrota.
Por suerte la gente ya conoce los valores del Pit-Cnt y el FA. Y por suerte que la gente también conoce los valores del Presidente.