Una democracia plena necesariamente va a acompañada de un solido Estado de Derecho que garantice los derechos de los ciudadanos, más allá de las circunstanciales mayorías políticas que prevalezcan. Esta condición es la que asegura la convivencia civilizada y la que permite que las personas lleven adelante sus proyectos individuales y colectivos. Quienes pretender dañar el Estado de Derecho también están intentando dañar la democracia, aunque no sean plenamente conscientes de este hecho.
Algunos acontecimientos de los últimos días dan cuenta que algunos sindicatos desprecian soberanamente el Estado de Derecho, apañados por dirigentes de la oposición que minimizan o incluso defienden acciones reñidas con la legalidad. Este no es un tema menor, todo lo contrario, admitir acciones violentas que atentan contra los derecho permite que estas se normalicen y vayan pasando cada vez más los límites establecidos.
Un primer ejemplo es el de la bomba de humo detonada dentro del edificio de OSE hace pocos días, acción que según declaró el presidente del sindicato fue planeada por el gremio y ejecutada por el propio presidente. El periodista Leonardo Haberkorn agregó información que echa luz sobre este episodio: “La democracia uruguaya es una estafa para sostener las instituciones que defienden los intereses del gran capital” expresa la web del Frente de Trabajadores en Lucha, integrada por el presidente del sindicato de OSE Federico Kreimerman.
Estamos entonces ante una acción violenta llevada adelante por una persona que declara abiertamente su rechazo a la democracia y que se cree con el derecho de violentar los derechos y hasta la integridad física de otras personas, en particular, las que se encontraban en el recinto cuando detonó la bomba de humo. Va de suyo que llevar adelante estas acciones violentas dentro de una institución pública deben ser condenadas por toda la sociedad, incluyendo naturalmente a los restantes sindicatos y todos los partidos políticos, pero lamentablemente no es lo que ocurrió.
El director de OSE por la oposición, de lamentable papel en la crisis hídrica que enfrentamos, minimizó el hecho y desde el Frente Amplio y el Pit-Cnt en general se siguió esta misma línea. Hizo bien, por el contrario, la mayoría del directorio de OSE en llevar el caso a la Justicia, donde deberán dirimirse responsabilidades. Ante cada hecho que lesione o intente lesionar nuestra convivencia pacífica y civilizada debe alzarse la voz del derecho y la razón, defendiendo la Constitución y las leyes de la República que son las que nos dan garantías a todos los ciudadanos.
Un segundo episodio reciente también debería llamarnos a la reflexión. La Intendencia de Maldonado viene realizando una excelente obra de realojamiento del asentamiento Kennedy de ese departamento, con el apoyo de los vecinos y con la finalidad de brindarles una mejor calidad de vida. La obra viene avanzando a buen ritmo y todo el mundo está contento con cómo se viene desarrollando, hasta que al Sunca se le ocurrió que todo venía saliendo demasiado bien. Por eso miembros del sindicato se presentaron en la obra e intentaron tomar medidas para frenar la construcción, patoteando a los trabajadores que allí se encontraban. Estos, en actitud que los dignifica pero que no siempre es sencilla frente a dirigentes prepotentes se enfrentaron a la situación, lo que derivó en que los representantes gremiales ajenos a la obra terminaron ejerciendo directamente la violencia con golpes y otras agresiones, según informaron distintos medios de prensa.
El patoterismo sindical ejercicio contra trabajadores y, en este caso, afectando a los más humildes, vale decir, aquellos que esperan por una vivienda, es particularmente deleznable. Como en el caso de OSE, no debe admitirse el ejercicio de la violencia en ningún caso y menos cuando este ejercicio es organizado y ejecutado por organizaciones reconocidas como los sindicatos del ente público y de la construcción.
Volvemos a lo del principio. Todos deberíamos tener claro que la democracia y el Estado de Derecho deben defenderse siempre y en toda circunstancia. Si esto no es así, como evidentemente está sucediendo, entonces la inmensa mayoría de los uruguayos que sí estamos en favor de la paz y la razón, debemos manifestarnos con claridad contra los violentos, provengan de donde provengan. Es una causa nacional que bien merece la unión por encima de diferencias menores porque lo que está en juego es muy importante.