Mañana lunes, el proyecto de reforma de la seguridad social entra al plenario de la Cámara de Diputados para su aprobación y si todo sigue en paz y armonía dentro de la Coalición Republicana. El martes será aprobado definitivamente en la Cámara de Senadores.
Será el punto final de una cuestión que tambaleó sorpresivamente una de las iniciativas consideradas esenciales para el gobierno y pareció que ponía punto final a la Coalición, luego de que Cabildo Abierto amenazara con no votar la reforma, cuando habían habido dos acuerdos anteriores (en octubre en la Torre Ejecutiva y en diciembre en el Senado).
Incluso pareció que el Partido Colorado, muy molesto, estaba dispuesto a redoblar las exigencias (incluyendo la desaparición definitiva del IASS) que el Presidente Lacalle Pou había aceptado a Cabildo y solo mantenían su compromiso el Partido Nacional y el Partido Independiente. Los votos parlamentarios desaparecían de golpe ante el regocijo del Frente Amplio y el Pit-Cnt, que veían perder y caer por primera vez a la Coalición Republicana.
La intervención del ex presidente Julio Sanguinetti permitió calmar las aguas y, como dijo luego el senador Jorge Gandini “con el tiempo, lo que ocurrió, va a quedar como una anécdota. La Coalición volvió a votar junta como antes lo hizo con la Ley de Urgente Consideración (LUC), un extenso articulado que defendió en bloque luego frente a un referéndum que terminó en victoria, una ley de Presupuesto, dos Rendiciones de Cuentas y normas puntuales que han sido parte de promesas de campaña”.
Las bases del proyecto de reforma de la seguridad social (esa misma que reclamaron, entre otros, Tabaré Vázquez, José Mujica y Danilo Astori, pero nunca se atrevieron a llevar adelante a pesar de gobernar durante 15 años con mayorías parlamentarias automáticas) parten de una realidad demográfica que obliga a actuar y ya.
La tasa de fecundidad en Uruguay es de 1,4 lo que asegura que cada vez habrá menos activos para sostener cada vez a más pasivos. Eso al tiempo que se observa un crecimiento de la expectativa de vida: en 1975 era de 69 años, en 2020 de 78 años y para 2065 se prevé en 87 años. Es una realidad, guste o no guste, como que los 60 años para jubilarse rigen desde el año 1925 y era la expectativa de vida. Las claves de la reforma pueden sintetizarse en:
-La normativa abarcará a los todos los nacidos a partir de 1973. Estos se jubilarán con 63 años, los de 1974 con 64 años y a partir de 1975 con 65 años, que pasa a ser la edad mínima para el futuro.
-Se crea un Sistema Previsional Común, que unirá a las distintas cajas jubilatorias.
-Los años de trabajo que se toman para el cálculo jubilatorio son los mejores 20. En el proyecto original eran 25 y fue rebajado a instancias de Cabildo.
-A instancia del Partido Colorado hay una nueva rebaja del IASS (un impuesto que lisa y llanamente debería desaparecer) calculada en unos US$ 70 millones. Serán US$ 23 millones en 2024 y otros US$ 47 millones el año siguiente. A estas cifras deberá sumarse la quita que el Poder Ejecutivo realizó a través de una ley que acaba de ser reglamentada la semana pasada y que, por lo tanto, ya se aplica, en función de los anuncios que el presidente Luis Lacalle Pou había realizado el pasado 2 de marzo ante la Asamblea General.
-El sistema seguirá siendo mixto, aportándose una parte al Banco de Previsión Social y otra a la AFAP.
-Los jubilados que deseen seguir trabajando podrán hacerlo, realizando sus aportes al sistema.
-Se crea un suplemento complementario para jubilaciones bajas.
Nada de esto, nada de este largo proceso para actualizar una situación crítica que debería ser una política de Estado por la gravedad del tema y porque afecta a todos los uruguayos tuvo la mínima participación positiva del Pit-Cnt o el Frente Amplio. Y eso que el Presidente de la República fue personalmente a la sede central del Frente Amplio para explicar lo que significaba y lo que se iba a hacer.
Lo único que existió fueron las habituales críticas a todo lo que surge de la Torre Ejecutiva, acompañadas de reiteradas amenazas de paros y movilizaciones como para incendiar la pradera o las barras del Palacio Legislativo colmadas de militantes.
Eso sí, ya está decretado un paro de transporte para el martes.