Definición digital

El momento de la definición se acerca. Luego de muchos meses de negociaciones, se espera que para fin de mes el gobierno tome la decisión sobre qué hará con el tema de la norma digital para TV. Una definición que si bien al lector puede no representarle hoy una noticia de impacto, será vista dentro de unos años como un mojón determinante en la historia de las comunicaciones en Uruguay. El tema comenzó durante la administración Vázquez, cuando el gobierno tomó de forma un tanto apresurada, y sin coordinación con los países vecinos, la decisión de optar por la norma europea, una de las tres que compiten a nivel global junto con la estadounidense y la japonés-brasileña. El tiempo pasó y todos los países del continente fueron optando por esta última, incluso gobiernos como los de Chile y Argentina que inicialmente habían tomado otras opciones, decidieron cambiar, empujados por las ventajas técnicas y una agresiva campaña del gobierno de Lula.

En Uruguay las cosas van a otro ritmo. La última medida del gobierno fue plantear a los oferentes una serie de puntos concretos, con el fin de ver cual oferta convenía más al país. La Unión Europea anunció una mejora en su paquete de ayuda, y la semana pasada visitaron el país delegaciones de Japón y Brasil con paquetes de cooperación para que Uruguay logre sobrellevar el "apagón analógico" de la mejor manera posible. Un dato importante es que el país es el último que resta definir en Sudamérica, y su posición puede marcar un continente casi unificado bajo una misma norma, o ser junto con Colombia las dos islas europeas en un mapa "pintado" por los colores de Japón y Brasil. Ahí su importancia estratégica.

Según se ha sabido, el gobierno se encuentra dividido. Por una lado la Ursec, que entiende de aspectos técnicos, sería favorable al cambio de norma, la cancillería en principio también, y el último escollo sería el Ministerio de Industria, donde se encuentra el área de telecomunicaciones, que tal vez por la raíz socialista de su jerarca, no termina de convencerse de dar vuelta una decisión tomada por Tabaré Vázquez.

Aquí corresponde hacer una precisión. Este tipo de negociaciones suelen incluir aspectos y contraprestaciones que van más allá de lo que se puede conocer a nivel público. En tal sentido corresponde darle una carta de crédito al ministerio a la hora de dudar sobre qué decisión tomar. Sin embargo, en función de lo que se sabe públicamente, la opción luce bastante clara. La norma japonesa es más moderna y tiene notorias ventajas tecnológicas. Asimismo el hecho de que haya sido adoptada por todos los países de la región permite abaratar los costos de equipos (hoy cuestan la mitad que los europeos) y facilitará una interconexión con los países vecinos.

También es importante alertar sobre algunos indicios preocupantes que vienen surgiendo de la negociación. Los planteos del gobierno están teniendo un marcado perfil economicista (directamente a ver quién ofrece más plata) que no se condice con un tema de gran complejidad técnica, y donde la cooperación posterior es tan o más importante que el dinero. Un segundo tema es la liviandad con la que parece se están manejando aspectos técnicos trascendentes. Sin entrar al fondo, se puede señalar que una de las ventajas del sistema japonés-brasileño es que una misma instalación permite emitir señal en alta definición para televisores, y también una señal en baja (y datos) para dispositivos móviles como celulares.

En países como Japón y Corea donde esto ya está funcionando, ese punto ha permitido la explosión de toda una industria de aparatos y contenidos de software para estos dispositivos. Sin embargo, fuentes del gobierno habrían comunicado que ese "detalle" no va a ser tomado en cuenta a la hora de la decisión final. Eso significa desconocer la trascendencia económica que para un país que es exportador de software y que busca estar en punta en materia tecnológica, un elemento así puede representar. Años atrás, cuando la empresa que hacía el cableado submarino que permitiría conectar al país con una cosa nueva y exótica llamada internet, las jerarquías de Antel de la época rechazaron una conexión directa al troncal de fibra óptica, por considerar que no era una prioridad para el país. Esperemos que ahora no estemos ante un caso de miopía gobernante de similares consecuencias.

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