Cumbre sin resultados

| EDITORIAL

El Presidente Mujica decidió convocar esta semana a una "Cumbre de la Educación", y reunió en la moderna Torre Ejecutiva al Consejo de Ministros en pleno con las principales autoridades del área, para analizar soluciones a la ya por todos aceptada crisis dramática que vive la educación pública. Los resultados no permiten hacerse muchas ilusiones.

La edulcorada versión oficial concluyó que fue un encuentro amistoso donde "no quedó tema sin tratar". El Presidente habría tranquilizado a las autoridades educativas al afirmar que "no vamos a hacer como un tractor que pasa por encima de la autonomía", éstas reiteraron sus conocidos proyectos, y el ministro Ehrlich cerró el evento anunciando que "este será el período de gobierno para la educación". Los trascendidos posteriores revelaron que el encuentro fue menos amable de lo que mostraron las fotos oficiales. Varios ministros señalaron su molestia por la falta de respuesta de las autoridades de la enseñanza ante la serie de estudios que siguen revelando el estado lamentable de la educación pública nacional. Sin embargo, tampoco surgieron datos que revelen una voluntad de cambio en serio.

Lo más contundente fueron las palabras del vicepresidente Astori, quién días después señaló que "los resultados en educación hasta ahora han sido absolutamente insuficientes y están desequilibrados respecto al esfuerzo que está haciendo la sociedad". El ex ministro concluyó que no va a ser fácil implementar cambios en esa área, ya que "hay actitudes corporativas y luchas por el poder dentro del sistema educativo". Las palabras de Astori son sintomáticas sobre el problema que viene enfrentando la educación, y el propio gobierno frente a este tema, esto es el exceso de diagnósticos, la ausencia de ideas claras de como modificar una situación a todas luces dramática, y el doble discurso político en la materia.

Empecemos por lo primero. Astori descubre ahora que hay un corporativismo rampante en la educación que impide que se ajuste a las necesidades del país. Sin embargo, en el gobierno anterior, del cual fue ministro, su sector apoyó la ley de educación que consagró la participación del corporativismo docente en los centros de dirección educativos. Centros que además son autónomos, y que no tienen porqué hacer caso a lo que diga el gobierno, como se encargó de señalar la vicepresidente del Codicen, Nora Castro.

En segundo lugar, el gobierno admite que no tiene un plan para mejorar la educación. El Presidente lo afirmó en esta "Cumbre" al decir que "no tenemos claro lo que hacer", y la directora de Secundaria, Pilar Ubilla, sostuvo luego que "la educación media debe transformarse, debe adaptarse a la revolución tecnológica, a los intereses de los jóvenes, pero no está claro cómo se va a lograr". Cabe preguntarse si una fuerza política que se presenta para gobernar un país, no debería plantearse antes qué piensa hacer con un área tan importante como la educación.

El tercer tema dramático es la prepotencia del sector gremial. Al día siguiente de esta "Cumbre", la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza acusó al gobierno de crear "un frente político-social contra los trabajadores", e hizo una serie de planteos bizarros como que hay que "atender el reclamo social" y "alejarse de la eficiencia economicista y cambiar el modelo económico que construye una inclusión excluyente, con un mercado laboral que requiere mano de obra barata". Lo que el "reclamo social" está exigiendo hoy es justamente lo contrario a lo que plantean estos gremios. O sea una educación útil, que prepare para la vida actual, superando los eternos pedidos de más presupuesto, y muestre resultados efectivos. Y, sobre todo, que sus trabajadores dejen por una buena vez de decirle a la sociedad en forma soberbia cómo debe manejarse el país, que para eso se vota en las elecciones, y traten de hacer mejor su trabajo.

Mientras desde el gobierno no se entienda ese mensaje y siga mostrándose en público alarmado por los resultados de nuestra enseñanza, mientras en privado pacta y acuerda privilegios a los actores que están generando esos resultados, el tema no va a tener una solución de fondo.

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