Coalición en Montevideo

Falta dos años para el inicio de la recta final de la campaña departamental para la intendencia de Montevideo. Es tiempo pues de que los partidos de la Coalición Republicana (CR) definan claramente sus estrategias, sus candidatos y sus objetivos.

En primer lugar, importa mucho recordar cuál es el estado de situación electoral de Montevideo. Ciertamente, gana el Frente Amplio (FA) desde 1989. Sin embargo, en 2020 la diferencia fue, en cifras redondas, de 457.000 para el FA -dentro de los cuales un magro 184.000 para Cosse-, contra 351.000 para la CR que tuvo, obviamente, al candidato más votado de toda la capital que fue Raffo. Esto quiere decir que, si las grandes adhesiones se mantienen para 2025 como casi siempre ocurre en estos casos, alcanza con que 55.000 montevideanos decidan cambiar el signo de su voto para que se opere la tan necesaria alternancia en la capital del país.

En segundo lugar, la CR cuenta con bases territoriales de alcaldías importantes. En los municipios E y CH, donde ya había triunfado en 2015, las diferencias de votos en favor de la CR fueron contundentes, lo que significa que los montevideanos decidieron ratificar el rumbo de gobiernos de cercanía dirigidos por integrantes de la CR. En el municipio F, zona popular de Montevideo, la CR ganó con luz en 2020; y quedó muy cerca del triunfo en el municipio D perdiendo por menos de 1.000 votos contra el FA. Todo esto quiere decir que hay bases reales a partir de las cuales disputar la hegemonía de izquierda.

En tercer lugar, resulta claro que la mejor forma de sumar al caudal común de la CR es que cada uno de los tres partidos más votados de esa coalición presente su propio candidato a intendente por Montevideo. Algo así hizo el FA en 2020, cuando vio seriamente desafiada su potencial victoria y decidió abrir el abanico de tres candidaturas que fueron las que, sumadas, dieron el triunfo a la izquierda.

Blancos, colorados y cabildantes deberán pues proponer cada uno un candidato y sumar en un lema común, que perfectamente puede llamarse incluso Coalición Republicana, de forma de potenciar sus chances electorales en la capital.

En este sentido, la responsabilidad más grande es del Partido Nacional ya que es el partido mayoritario de la CR. Si bien el camino personal de quien fuera candidata por Montevideo en 2020 puede llegar a dar un salto a nivel nacional, lo cierto es que en estos tres años se han fijado bases a partir de las cuales cualquier alto dirigente nacionalista con voluntad y visibilidad en la capital puede ganar protagonismo como candidato a intendente si se lo propone desde ya.

En efecto, existe un centro de estudios metropolitano que ha trabajado los principales temas de la ciudad; hay reuniones periódicas que coordinan tareas entre alcaldes, concejales, ediles y dirigentes en general; y sobre todo, hay una clara voluntad expresada en obras y acción de parte del Ejecutivo nacional para que quede claro que Montevideo es una prioridad para los blancos: desde las obras revolucionarias que potenciarán el puerto, pasando por las mejoras sustanciales al Estadio Centenario o siguiendo por la construcción de un hospital en el Cerro, los ejemplos son varios y hablan por sí mismos.

Pero que los blancos tengan gran responsabilidad no quita que colorados y cabildantes deban también potenciar figuras para la capital. El perfil histórico colorado, siempre capitalino, es clave para toda la CR. Podría animar a algunas de sus figuras que están ocupando lugares nacionales de gran peso político, en empresas públicas o directamente en la tarea del Ejecutivo, por ejemplo. Y para Cabildo Abierto es claro también que su presencia en Montevideo es fundamental si quiere repetir su muy buena votación de octubre de 2019: a nadie escapa, por ejemplo, el alto prestigio con el que se retira el ministro Salinas, o el lugar clave que ocupa en materia política la ministra Moreira, por ejemplo.

En cualquier caso, es tiempo ya de que ambos partidos definan qué figuras competirán por Montevideo. Y el asunto es importante, porque con una buena campaña electoral y con las condiciones potenciales de triunfo que existen para la CR -y que surgen claramente de los resultados de 2020-, el lugar de candidato por la capital puede llegar a ser mucho más importante políticamente de lo que muchos distraídos hoy suponen cuando constatan los triunfos pasados de la izquierda.

La CR debe actuar con coordinación y decisión y proponer un cambio en la capital para 2025. Cientos de miles de montevideanos lo están esperando.

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