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Se terminó la época de la defensa de la Ley de Urgente Consideración (LUC) y de la emergencia sanitaria. Importa que los partidos de la Coalición Republicana (CR) tengan claro la estrategia que debe guiarlos: la unión en la diversidad.
De entrada, hay que dejar de lado los razonamientos que quieren ver a la CR partida, rota, disuelta y estropeada. Politólogos y analistas izquierdistas quieren convencernos que tal o cual partido puede querer retirarse de la coalición de gobierno; o que tal o cual diferencia entre partidos de la CR terminarán por quitar apoyo al Ejecutivo; o que cuando se acerquen las elecciones se debilitará la CR.
Son todas tonterías propias de gente interesada en favorecer al Frente Amplio (FA). Dan a entender que es la única coalición capaz de mantener la gobernabilidad del país. Pero, en realidad, lo que ocurre es que desde 2019 se han acumulado experiencias que han hecho que se fortaleciera la CR ante los ojos de la ciudadanía y entre los propios partidos que la conforman: la victoria del balotaje; la crisis sanitaria; el voto por mayoría amplia de varias leyes relevantes, entre las cuales la LUC; los apoyos parlamentarios claves a ministros cuestionados por el FA; las campañas electorales que dieron triunfos contundentes en 16 de los 19 departamentos del país; y finalmente, la campaña victoriosa de defensa de la LUC.
Seguramente haya temas y funcionamientos que deban ajustarse. Pero ¡vaya si fueron pruebas políticas importantes las que atravesó la CR con rotundo éxito! No hay que desmerecerlas ni relativizarlas. Por el contrario, a partir de ellas es que hay que fijar las bases políticas y electorales de nuevos triunfos posibles. Y aquí es cuando entra el concepto de “caramelos surtidos”.
¿Qué quiere decir? En buen romance, que la historia de las victorias electorales en Uruguay registra que los partidos que las protagonizaron eran “catch all”, es decir, grandes estructuras de varios sectores que se diferenciaban en matices discursivos y en liderazgos diferentes, pero que a la hora de sumar votos y de ejercer luego el poder actuaban de forma coordinada y solidaria.
Ofrecían así “caramelos surtidos” a la ciudadanía: si prefiere uno más dulzón, vótelo a ese; si gusta de uno más enérgico, vote a tal otro; y si su opción es diferente a las demás, pues también habrá una posibilidad dentro del lema que lo satisfará. En definitiva, había distintas ofertas electorales y todas ellas sumaban sus votos al caudal común, propiciando así un triunfo colectivo y propio.
La Coalición Republicana ha demostrado capacidad de gobierno y concreciones en las propuestas. En el marco general de los valores republicanos que sostiene, importa que la oferta de los socios resulte amplia y marque matices.
Eso mismo, por cierto, es lo que logró el FA cuando alcanzó sus principales victorias de 2004, 2009 y 2014: por ejemplo, al que le gustaba comunista votaba a ese partido; el que simpatizaba con los socialdemócratas, tenía sus opciones matizadas en esa coalición; y si la preferencia iba por un demócrata y cristiano, también terminaba votando dentro del lema del FA. “Caramelos surtidos” pues, y todos en beneficio de la izquierda.
Para una CR que logró pasar con éxito tantos desafíos de gobierno que mostraron su fuerte sentido de responsabilidad en el poder, no puede ser difícil mantener la oferta de los “caramelos surtidos” que beneficien a toda la coalición. Cierto es que la acumulación ahora no procede dentro de cada lema, si bien es verdad que compete a cada uno ofrecer distintos sectores que pongan sobre la mesa electoral distintos matices y sensibilidades: más batllistas o más liberales, por ejemplo, en los colorados; más wilsonistas o más herreristas en los blancos, y así sucesivamente en los demás partidos que conforman la CR. Pero la clave para 2024 es que los “caramelos surtidos” operen a nivel de los partidos que conforman la coalición, de sus liderazgos y de sus propuestas.
Para ganar hay que abrir el abanico y rastrillar amplio. Sin temores ni resquemores, ya que no habrá contradicciones insalvables o pérdida de identidad republicana: a ninguno se le ocurrirá salir a defender un sistema económico similar al de Cuba; ninguno defenderá la dictadura de Maduro; nadie planteará un control de precios de inspiración kirchnerista; ni nadie irá contra la propiedad privada de los bienes de producción.
La CR ya ha demostrado capacidad de gobierno y concreciones en las propuestas para avanzar hacia un futuro mejor. Dentro del marco general de los valores republicanos, que todos en la CR sostienen, importa que la oferta de los socios de la CR sea amplia; que logre seducir a distintos electorados abriendo el campo y marcando matices; y que los “caramelos surtidos” sean la forma de sumar para ganar.