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Las marchas y contramarchas de la comunicación del Sí para el próximo referéndum, así como los constantes conflictos entre sus mismos impulsores, ponen en evidencia la carencia de una estrategia clara y un manejo unificado de las acciones.
Esto no es de extrañar, si nos atenemos a que la campaña de firmas fue propiciada por el Pit-Cnt a pesar de la frialdad inicial del FA. Ahora, en lugar de estar trabajando en forma mancomunada, perciben una posible derrota que menguará su imagen y adelantan enfrentamientos que no son otra cosa que atribuciones anticipadas de responsabilidades ante el fracaso. Incluso más allá: la acumulación de pasos en falso que dan los adversarios parece tener que ver con que no creen demasiado en la causa que están defendiendo. Algunos tratan de tergiversar las normas contenidas en la LUC, otros apuntan a reducir el conflicto en la vieja dicotomía oligarquía-pueblo, pero ninguno pone mucha convicción en lo que proclama.
No dudaron en convocar a extranjeros amigos, como el publicista K Leandro Raposo, quien desde España diseñó un lanzamiento con mensajes absolutamente falaces. O la importación de un sindicalista argentino que, al mejor estilo de ciertas corporaciones del país vecino, anunció de una que ayudaría a “sacar al presidente Lacalle”, con algarabía golpista.
La primera marcha atrás fue con la dirección de la comunicación: según algunos, Esteban Valenti fue contratado para dar un giro a la campaña. Según Valenti, lo está haciendo honorariamente y se lo pidieron porque lo anterior había sido un desastre. Allí los trolls frenteamplistas de las redes sociales saltaron contra el publicista con furia inusitada, llegando a acusarlo de traidor a la izquierda. Selva Andreoli denunció que un neumático de su auto fue tajeado con alevosía, en lo que definió como el inicio de una guerra sucia. Pero la policía dictaminó posteriormente que la rueda se rompió por una protuberancia del cordón de la vereda. Los nuevos asesores, honorarios o no, empezaron a largar mensajes a lo loco, como fichas en un paño de ruleta. Primero vinculaban de forma insólita algunos artículos de la LUC con canciones de Alfredo Zitarrosa, firmando con el pueril juego de palabras de “Cita Rosa”. Abandonaron ese camino. Después contrataron a un obrero de la construcción al que disfrazaron de gaucho y le hicieron decir un par de mensajes tendenciosos con acento campero. Aclarada la impostura, abandonaron también ese camino. Luego vino la mentirosa acusación a Pedro Bordaberry por lo de la Pantera Rosa.
Mientras algunos presentaban como personaje sustituto a una jirafa, otros mostraban un carpincho. (Parece chiste, pero fue exactamente así). La etapa que están transitando ahora es la de unos diseños comparativos entre el Sí y el No. En uno, hacen la equivalencia de lo que costaba el combustible antes de la LUC y lo que cuesta ahora, como si las variaciones del precio del petróleo y del dólar fueran culpa de la normativa. En otro, inventan que con la LUC los trabajadores que protesten porque ganan poco serán despedidos, un infundio ridículo que fue desmentido por una larga nómina de abogados laboralistas. Tan contundente fue la indignación de estos profesionales, que el comando del Sí terminó eliminando ese mensaje (ojalá hicieran lo mismo con todas las otras mentiras que difunden).
La acumulación de pasos en falso que dan los adversarios a la Ley de Urgente Consideración parece tener que ver con que no creen demasiado en la causa que están defendiendo.
Pero el caos autodestructivo de la oposición político-sindical no se muestra solamente en su propaganda.
Entre ellos mismos se armaron un cortocircuito fenomenal, con la decisión del Pit-Cnt de hacer coincidir un paro contra el gobierno y por el Sí, justo el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Los colectivos feministas que integran la Intersocial pusieron el grito en el cielo. La dirigente Soledad González lo expresó con todas las letras: “La marcha más grande de Uruguay es aplastada por la central sindical. La limitación al derecho a movilizarnos nos la impone la central y no la LUC”.
El connotado periodista frenteamplista Alfredo García, en su rol de panelista del programa Esta boca es mía de canal 12, le echó en cara a una dirigente de Aebu el insólito desubique de sus reclamos, con los mismos argumentos que han utilizado el presidente de la República y el Ministro de Trabajo. La dirigente de Adeom Valeria Ripoll, en el mismo programa, ha expresado su profundo desagrado por la partidización política insultante y ramplona de las murgas militantes.
Resulta tan claro que se están matando entre ellos, que lo único que corresponde al No es seguir comunicando, tranquila y respetuosamente, con la verdad.