El Boca se equivoca”, le zampó el senador Alejandro Sánchez a su par Óscar Andrade, a raíz de la defensa que hacía este último del desafortunado proyecto plebiscitario del Pit-Cnt.
La cacofonía, involuntariamente graciosa, es todo un símbolo del descomunal enredo en que se encuentra el partido opositor ante esa iniciativa incendiaria de la central sindical. Cada uno que emite opinión al respecto, parece que dejara más al descubierto las contradicciones que explican la incapacidad del FA para conducir el próximo gobierno.
El siempre enojado Fernando Pereira echó mano al lema oficialista de “libertad responsable” para justificar que su fuerza política deja en libertad de acción a los militantes, frente a un asunto absolutamente clave para la supervivencia del sistema previsional del país y las finanzas públicas. Como si ese desentendimiento de fijar posición tuviera algo que ver con ser responsable…
En tanto, el precandidato Yamandú Orsi mostró similar prescindencia entrevistado antenoche por los canales de televisión. Si bien aclaró no estar de acuerdo con la iniciativa del Pit-Cnt, celebró que el FA no tomara posición sobre el tema e incluso se permitió criticar la nueva ley previsional por haber sido fruto de una negociación. Son triplemente contradictorios: si el gobierno legisla sin consultar, se quejan. Si les consulta, no se pronuncian. Y si termina negociando con otras organizaciones políticas o sociales, también lo fustigan por eso.
El que trató de poner un poco de orden entre tanto bullicio fue el economista Gabriel Oddone, quien se estaría postulando como ministro de Economía de un eventual gobierno frenteamplista. En una extensa columna publicada ayer en Búsqueda, se despachó sin pelos en la lengua contra la aventura del Pit-Cnt y el Partido Comunista, calificándola ya desde el título de “inadecuada, inconveniente e imprudente”, como para que no quedaran dudas.
Reconoce que “no solo no enfrenta ninguno de los desafíos que nuestro sistema previsional sigue teniendo, sino que es probable que agrave algunos problemas que la reforma no resolvió y que termine generando resultados opuestos a los buscados”. Detalla lo que ya es obvio: que el envejecimiento poblacional va en contradicción flagrante con la reinstalación de un sistema de reparto puro y que la pobreza infantil y el desempleo juvenil hacen absurdo acentuar aún más “las transferencias futuras de jóvenes a viejos”.
Oddone intenta desasnar a su confundida masa de votantes sobre los beneficios del ahorro individual, un sistema tan denostado históricamente por la izquierda, aunque no lo eliminaron en sus tres gobiernos, (¡pero lo agujerearon todo lo que pudieron!).
También alerta sobre el inconveniente de atar la jubilación mínima con el salario mínimo nacional. Admite sin ambages que “si lo que se pretende es atender a la población vulnerable, el suplemento solidario incorporado por la reforma jubilatoria reciente es una mejor herramienta para orientar subsidios”.
Su análisis es tan preciso que casi podría haber sido firmado por el mismo Rodolfo Saldain.
Pero hay un breve pasaje donde se le ven las patas a la sota.
Fiel a un ideologismo que suele nublar a los frenteamplistas que aún no desertaron, dice que “muchas de las propuestas que el Pit-Cnt pretende plebiscitar están inspiradas en propósitos loables que comparto”, a lo que sigue con un “sin embargo…” donde termina de defenestrarlas hasta el final del artículo.
¿Cuáles son los “propósitos loables” que comparte Oddone con la disparatada iniciativa sindical? No los menciona, pero no es difícil imaginar que se referirá a los estandar-tes de justicia social y aversión al lucro con que el Pit-Cnt decora sus desvaríos.
Y aquí es donde se pone de manifiesto la gravísima incapacidad de la izquierda actual de retomar las riendas del país, luego de que la Coalición Republicana corrigió sus errores y equilibró las cuentas. ¿Hasta cuándo van a mostrarse indulgentes con quienes no entienden nada de economía y propugnan recetas que nos empujarían al desastre? ¿Por qué no decirles fuerte y claro que están equivocados? ¿Tanto vale la “unidad”, que justifica que un experto se incline ante una barra de diletantes? ¿Qué podemos esperar de un Oddone ministro de Economía, teniendo que gestionar con rigor estratégico los recursos públicos, si hoy mismo confunde demagogia suicida con propósitos loables? Cuanto uno ve más evidencias como esta, más se dice para sus adentros: larga vida a la Coalición Republicana.