Algo huele mal en Fiscalía

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Las declaraciones del senador Gandini alertando sobre la diferencia de velocidad y prestancia con que la Fiscalía trata algunos temas, han generado un temporal.

Para ser sinceros, esto no es nuevo. Desde que el ex Fiscal Jorge Díaz asumiera ese cargo, se han venido repitiendo denuncias, acusaciones de amiguismo, rumores de injerencias políticas y peleas internas. Algunas se podían achacar a la tarea titánica que acometió Díaz, de reformar todo el sistema de las fiscalías, así como la implementación del nuevo proceso penal. Pero tras su renuncia hace poco más de un año, y la designación del Dr. Juan Gómez como subrogante, la cosa solo ha empeorado. Y lo ocurrido en los últimos días pinta un panorama preocupante, que no puede seguir siendo disimulado.

Empecemos por el final. Las palabras del senador Gandini ocurren luego de que el caso del ex custodio presidencial Alejandro Astesiano, tuviera un avance espectacular en materia de tiempos. Gandini aclaró por algún lado que sus palabras no eran una crítica a la fiscal de este caso, Gabriela Fossati, de reconocido profesionalismo. Sino a la llamativa lentitud de otros casos que afectan a figuras de los gobiernos anteriores.

La respuesta pública de Fossati abrió un nuevo frente de polémica. La fiscal acusó a Jorge Díaz de que en sus tiempos no le aportaba los recursos necesarios cada vez que le tocaba trabajar en un caso de alto perfil político. Además se tiró duro contra la Asociación de Fiscales, y en particular contra su presidente, el “fiscal adscripto” Willian Rosa, a quien acusó de hacer declaraciones de corte político partidario. No es la primera vez que aparecen acusaciones así contra Rosa, quien en la campaña contra la LUC hizo una dedicada recorrida mediática criticando con dureza a la ley.

Las palabras de Fosatti muestran que en Fiscalía existe una división fuerte. Algo que ya había quedado patente con otro episodio particular. Hablamos de la denuncia contra el fiscal Diego Pérez, por supuestamente haber armado una especie de “dossier” sobre sus colegas.

La Fiscalía cumple un rol muy importante en el sistema de Justicia, Y ya no se puede mirar para otro lado, ante la cantidad de denuncias y problemas que se ven allí.

La denuncia fue hecha por otro fiscal, con el detalle llamativo de que según se supo luego, ese “dossier” no era más que un recurso que Pérez ya había anunciado públicamente que presentaría, en rechazo a una resolución interna que le asignó el caso del asentamiento Nuevo Comienzo. En Fiscalía el rumor era que ese caso le debía haber tocado a otro fiscal, pero como se sabía que el mismo se iba a politizar, ya que se había implicado el Consultorio de Facultad de Derecho, y el mediático abogado Juan Ceretta, ese fiscal movió sus contactos para que la causa terminara en Pérez.

Es raro que entre fiscales (y periodistas que difundieron la noticia) nadie haya podido discriminar lo que es un “dossier” casi de la Gestapo, como se denunció, de un simple recurso legal.

Pero han habido otros episodios que alertan sobre la politización de la Fiscalia. Uno de ellos, la decisión de Jorge Díaz de contratar en forma directa a un periodista para tareas de comunicación interna por un suculento sueldo. Ese periodista, cuyo contrato luego fue prorrogado por el propio Gómez, obtuvo luego un cargo de confianza política en el canal TV Ciudad. Un producto que logró el milagro de superar el nivel de sectarismo de Caras y Caretas, y que tiene la particularidad de disponer periódicamente de primicias explosivas salidas de Fiscalía. Es más, algunos periodistas sostienen que siguieron recibiendo hasta hace muy poco comunicaciones oficiales de Fiscalía del correo personal de ese periodista, hoy competidor.

Ha habido tantas denuncias en torno a esa oficina, que no da para resumirlas todas aquí. Pero hay un episodio que si resulta llamativo. El año pasado, El País publicó un informe donde alertaba de la precaria situación en Fiscalía, ya que su titular subrogante, Juan Gómez, estaba sobrecargado de trabajo, había tenido problemas de salud, e incluso denunciaba que teniendo a su esposa e hija trabajando allí (algo que parece que es habitual), no podía excusarse ya que no había quien lo reemplazara. La publicación de este informe, generó un torbellino de críticas muy extrañas. Varios operadores políticos y hasta el ex director de La Diaria, Lucas Silva, acusaron a El País de ser poco democrático por publicar eso. No desmintieron nada, no negaron los hechos. Pero parece que de ese problema evidente, no se debía hablar. Raro, ¿no?

La Fiscalía cumple un rol muy importante en el sistema de Justicia, Y ya no se puede mirar para otro lado, ante la cantidad de denuncias y problemas que se ven allí. El sistema político debe dejar de lado sus pequeñeces, y buscar una solución de largo plazo que devuelva la confianza y calme las aguas.

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