César Eduardo Fontana | Montevideo
@|Llega un momento en la vida de las personas que la soberbia de otros cansa y aburre. Sí, ya se sabe que para el Frente Amplio el Uruguay nació el 1° de marzo de 2005 (desde los charrúas hasta esa fecha no existió nada), que sus visiones del mundo son las únicas que valen, que sus palabras son como la verdad revelada a Moisés y un largo etcétera. Y en esa creencia y con esa convicción fue que modificaron los pasaportes de nuestro país, invocando cierta norma que parece que solo por estas tierras se conoce, suprimiendo el lugar de nacimiento del titular de ese documento.
Pero no, ellos tienen la razón y los equivocados son Alemania, motor de la economía de la Unión Europea; Francia, el único país con armas nucleares de la citada Unión y al parecer también Japón, que fabrica ferrocarriles que marchan a 500 km por hora, mientras que por estos lares aún se ven carros tirados por caballos levantando basura.
No, no, el Uruguay frentista tiene la razón en todo y queremos convencer a las autoridades de esos países atrasados que no es necesario poner el lugar de nacimiento en un documento uruguayo que circula por muchas partes del mundo. ¡Cómo serán las cosas que el Embajador de Francia en nuestro país declaró hace unos días atrás que no conocía un pasaporte sin lugar de nacimiento! ¡Pero qué importa si Francia es un país obsoleto, mon Dieu!
Lo real y lo cierto es que normas aquí o normas allá, como dijo el diplomático galo, todo pasaporte debe llenar el lugar donde nació su portador. Pero en vez de aceptar con lógica y sentido común esta realidad, no, queremos darle una lección a esos pueblos “bárbaros” y seguimos adelante. No importa que se vulneren los derechos de los uruguayos que quieran ir a estudiar o permanecer más de tres meses en tales países, total, qué tienen ellos que nosotros no sepamos; mire si van a darnos lecciones.
Lo del título: soberbia frenteamplista.