Jimena Sena | Montevideo
@|Han pasado casi dos meses y medio desde el fatídico 7 de marzo, en que mi hermano tuvo un terrible accidente con su moto contra un caballo que vagaba sin control a la entrada de Montevideo. A pesar de que milagrosamente salvó su vida (muchos otros no tienen la misma suerte) viene lenta su total recuperación, de la misma forma que se retrasan las medidas necesarias para que esto no vuelva a suceder.
¿Será que mi familia está signada por una maldición equina? Llegué a preguntarme a lo largo de estos dos meses, luego de esquivar caballos sueltos en Carrasco, a la entrada de la ciudad de Mercedes y en la Interbalnearia llegando a Punta del Este por el km 110.
Pero no, ¡no somos los únicos! Desafortunadamente la persona que socorrió a mi hermano cuando tuvo el accidente, me contó que hace unos días se repitió otro muy similar en el mismo lugar. Siguen transitando animales sueltos por la zona y nadie toma ninguna medida al respecto.
También un matrimonio argentino, amigo nuestro, salvó milagrosamente su vida la semana pasada por una rápida maniobra ante una tropilla de caballos que se les cruzó en la ruta cuando se dirigían a Colonia.
En mi caso, llamé inmediatamente al 911 en las últimas dos ocasiones. Una vez me pidieron tantas precisiones que casi desisto, pero al final apareció una funcionaria que pareció hacerse cargo de la situación y dijo que iba a enviar un móvil.
En fin, vuelvo a insistir en que hay que tomar al toro por las astas (y al caballo por un cabestro) y dictar leyes que penalicen con prisión a quien deja un animal suelto en una vía de tránsito; equivalente a quien sale con un revólver a la calle sin permiso y sin saber usarlo y mata o pone en peligro de muerte a una o varias personas.
Existe un decreto presidencial, de agosto de 2022, el Decreto 2033/022, en el que se hace responsable al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y al Ministerio del Interior del retiro y retención de los animales sueltos en la vía pública. ¿Están cumpliendo estos Ministerios con su responsabilidad? ¡Evidentemente no! Y cada día que pasa es un muerto más en la lista.